Pumas cazafantasmas: el oro en el seven de los Panamericanos deja atrás la pesadilla de Canadá

En Lima, las medallas doradas coronan al seleccionado argentino de seven como el mejor de los Juegos Panamericanos.
En Lima, las medallas doradas coronan al seleccionado argentino de seven como el mejor de los Juegos Panamericanos. Crédito: Lima 2019
Gastón Saiz
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29 de julio de 2019  • 07:05

LIMA, Perú.- Había miedo. Pero ese miedo del bueno, el que dispara la adrenalina y revoluciona los sentidos para entrar a la cancha y demoler al rival. En el vestuario, los Pumas se miraban a los ojos y sabían que el karma seguía flotando, clavándose en el recuerdo como un doloroso estigma. Los músculos se tensaban y los cuerpos encendían una llamarada. Al final, la revancha llegó con manos y pies hábiles: la Argentina logró en el seven masculino esa medalla de oro que se había escapado de manera insólita, increíble, en las definiciones de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 y Toronto 2015. Por fin, un caso cerrado.

Así, con la victoria celeste y blanca por 33-10 en Villa María del Triunfo, entre los morros y las humildes viviendas de ladrillo, Canadá dejó de ser un cuco. Se difuminó esa pesadilla que había amargado en las anteriores realizaciones a los Pumas y que obligó a replantear algunas cuestiones en la Unión Argentina de Rugby, además de generar fastidio en el Comité Olímpico Argentino en su momento. Difícil conocer qué sucedió entonces puertas adentro; cómo se dieron esos acalorados debates por dos medallas plateadas consideradas insuficientes para el mejor rugby del continente. Tan complicado como medir las derivaciones en el caso de que ayer se hubiera desencadenado la tercera derrota consecutiva en una final ante los canadienses. Pero, sin dudas, se lo habría encuadrado por propios y extraños como un estrepitoso fracaso.

Curiosamente, los Pumas empezaron y cerraron el encuentro por la medalla dorada con tries en contra. Sin embargo, todo lo que sucedió en el medio fue una muy sólida actuación, tanto para encontrar los resquicios hacia el in-goal como para defender a muerte cada pelota. En eso estuvo uno de los méritos de la campaña invicta: el deseo de plasmar en la realidad la jerarquía del conjunto argentino. Sobre todo, había que refrendar los beneficios de una estructura profesional, que permite que a partir de este año, por primera vez en la historia, los jugadores se dediquen exclusivamente al seven. Y justamente esa fue una de las decisiones para que reluciera el cuarto oro de la cosecha argentina en Lima en cinco días. Desde las vísceras, desde el corazón, afloró entonces la felicidad -con buena dosis de alivio- entre el puñado de jugadores y la hinchada, que juntos gritaron "¡vamos, vamos, Argentina!".

"Trabajamos en el desarrollo del equipo. No pensamos en un corto plazo sino a lo largo de un año y con el curso de las competencias. Con esta medalla, la intención es llegar a los Juegos Olímpicos Tokio 2020 con el equipo más competitivo posible", mencionó el coach, Santiago Gómez Cora, un clásico del rugby argentino en esta modalidad y que había experimentado el sinsabor de los últimos Panamericanos, cuando ya estaba al frente del equipo. "Nunca podré sacarme lo de Toronto, pero acá mejoramos y se vio en la cancha. En lo personal, es el logro más importante", manifestó.

El DT también entiende todo el trabajo como un aprendizaje no solo técnico y físico, sino muy psicológico. Por eso habla de las "situaciones de estrés" que hay que atravesar si se quiere ser competitivo en Tokio, el gran objetivo en el horizonte. "La cuestión es jugar muchas veces las mismas instancias de semifinales y finales para ver la mejor opción; tiene que ver con la experiencia. Los nervios en la cancha pueden perjudicar en la toma de decisiones, en la lectura del juego; hacer que pese un poco más la pelota. En ese sentido ya crecimos, pero vamos a apuntar todavía más a eso en la próxima temporada", detalló Gómez Cora.

El conjunto campeón estuvo conformado por un mezcla entre jugadores experimentados, como Gastón Revol (32 años), Fernando Luna (29) y Franco Sábato (29); rugbiers de edad intermedia, como el capitán Santiago Álvarez (25) y Germán Schultz (25), y jóvenes valores, representados en la figura de Tomás Vanni (19), una gran promesa que supo encontrarle rápidamente el espíritu puma en el seven.

Canadá había sido el vencedor en las últimas dos finales de los Panamericanos; ahora, los Pumas 7s lo derrotaron con un elocuente 33 a 10.
Canadá había sido el vencedor en las últimas dos finales de los Panamericanos; ahora, los Pumas 7s lo derrotaron con un elocuente 33 a 10. Crédito: Lima 2019

Los tries de González Rizzoni (dos), Schulz, Franco Sábato y Lautaro Bazán y las conversiones de Santiago Mare (tres) terminaron de dar forma a un triunfo tejido con mucha solvencia. Este equipo venía de terminar noveno en el Circuito Mundial -luego de una continua rotación de jugadores propuesta por Gómez Cora- y, al no ubicarse entre los primeros cuatro puestos para el pasaje directo a Tokio, consiguió el boleto al ganar de manera contundente el Preolímpico de Chile, que concluyó a fines de junio.

El viaje a Oriente confirmado y este oro en los Panamericanos terminaron de tachar los dos objetivos que se había propuesto el plantel en 2019. Luna, uno de los que vivieron las dos caras de la moneda panamericana, comentó: "Aquello de Toronto fue como si nos sacaran la medalla de las manos; la verdad es que antes de esta final con Canadá se me pasaron imágenes de aquella derrota. Pero al entrar al campo volcamos todo el trabajo y la planificación que vinimos haciendo. Siento que estamos a la altura como para ganar una medalla en Tokio".

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