

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


Insultos de un lado, injurias del otro. Quema de una camiseta del equipo rival. Muñecas inflables con los colores del contrario. Amenazas de agresión. Acusaciones. Destrozos. Inusual carga de violencia en un partido de rugby. Ocurrió el sábado pasado en el encuentro entre San Albano y Lomas, en Corimayo. Un clásico de la zona sur del gran Buenos Aires que suele ser caliente en las tribunas, aunque en esta oportunidad rebasó todos los límites.
Los sucesos habían pasado inadvertidos dentro del contexto festivo que rodea a este duelo (que ganó Lomas 13-3) hasta que una carta del propio presidente de San Albano, Hernán Macieri, llamando a reflexión, encendió la alarma. "Queremos manifestar nuestro más absoluto rechazo y repudio a los distintos episodios de violencia verbal, gestual y en algunos casos física que en diversos momentos protagonizaron sendas hinchadas", reza el comunicado que se puede ver en la página de Facebook del club. "Esas intolerantes e irrespetuosas actitudes se encuentran totalmente reñidas con los valores que hacen a la esencia misma de nuestro deporte madre, como lo son el respeto, la camaradería y la caballerosidad [... Es inadmisible que] esa misma ?hinchada' entone canciones insultando a nuestro rival, intente prender fuego a su camiseta y que sus principales líderes aparezcan bebiendo botellas de cerveza, mientras estos sucede delante de sus ?pequeños' seguidores".
Los cánticos en las hinchadas sirven para entender los motivos de algunas acciones. Hay algunas cuestiones casi ingenuas y otras más serias.
Por ejemplo, los de Lomas se burlan porque San Albano es un colegio, aunque varios jugadores de su plantel superior son egresados de San Albano. Además, los ridiculizan por ser "de la B", ya que sólo han jugado el Top14 en dos ocasiones (2005 y 2011), mientras que Lomas apenas faltó en 2007 y 2011. La victoria del sábado dejó al Tricolor a un paso de la clasificación y a San Albano al borde de jugar otra vez Reubicación. De allí los guardapolvos con la "B".
Una situación que generó disputas el último sábado es que los hinchas de San Albano acusaron en sus cánticos a los de Lomas de pagarle a sus rugbiers por jugar. Los gritos fueron dirigidos al apertura cordobés Ignacio Ceballos. Y acusaron a los jugadores de ser "ñoquis" de la municipalidad, aludiendo al hijo de Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, que es de ese club.
Según el relato de testigos, cuando terminó el partido los hinchas de Lomas, chicos de las divisiones juveniles y menores, muchos vestidos con guardapolvos escolares con una "B" impresa, invadieron la cancha destrozando la ligustrina que rodea el perímetro de la cancha y los carteles publicitarios y se acercaron a la tribuna local de manera que fue entendida como provocativa. Algunos hinchas de San Albano insinuaron una reacción, pero la intervención de dirigentes evitó que pasara a mayores. Lo más lamentable fue la quema de una camiseta de Lomas. Personas de la parcialidad visitante acusaron a la gente de San Albano de conseguir la camiseta de un juego completo que fue robado de una lavandería.
Consultado por la nacion, Macieri aclaró que la carta se trataba de "una bajada de línea interna". Admitió que "los cánticos no fueron adecuados" y que la quema de la camiseta fue el "detonante que motivó la carta". Respecto de los socios implicados, informó que serán "citados por la comisión de disciplina".
Del lado de Lomas no le dieron relevancia a lo sucedido. "No pasó nada grave: cánticos de los dos lados, banderas... lo que se ve en todos los clásicos", dijo Walter Weiss, centro del equipo de Longchamps. De hecho, los jugadores de ambos equipos son amigos y a la noche muchos volvieron a encontrarse en la fiesta que organizaron los locales.
El clásico entre San Albano y Lomas es el más caliente del sur, incluso más que cuando se enfrentan a Pucará, que tiene sede en Burzaco, a pocas cuadras de Corimayo. En las tribunas, se vive con una intensidad que no es comparable con otros partidos. De hecho, en un encuentro regular ninguno de los dos equipos tiene una hinchada tradicional, con cánticos y banderas. Excepto cuando se enfrentan entre sí.


