Sabor canario: La Plata se dio el gusto ante San Luis

En el clásico platense, los visitantes apoyaron tres tries y se impusieron con autoridad por 27-8
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25 de abril de 2004  

LA PLATA.- Un sabor muy especial tiene ganar un clásico. No es un partido más. Nadie queda de igual forma después de jugar este tipo de encuentros. Se gane, empate o pierda, ya no es lo mismo. Y si no habrá que preguntarle a los más de 2500 hinchas que se dieron cita para presenciar uno de los clásicos platenses.

La Plata venía de muchos años de sequía frente a San Luis y necesitaba dar vuelta esta situación. Y vaya si lo logró. Contundente, efectivo y sobre todo práctico, La Plata elaboró una victoria clara y justa por un inapelable 27-8.

A pesar de un comienzo auspicioso de San Luis, el visitante se transformó en el protagonista. Con la acertada conducción de la pareja de medios y la obtención clara en el scrum, a nadie extrañó que los de camiseta amarilla empezaran a festejar. Primero apoyó Gonzalo Sarasqueta y después Benjamín Tomaghelli. Estas conquistas desmoronaron anímicamente al rival. San Luis deambulaba en la mitad de la cancha sin ideas. Cada vez que conseguía la pelota, sus errores o la acertada defensa del ganador hicieron que ni siquiera pudiera llegar a generar peligro.

La ventaja en el marcador que alcanzó La Plata en la etapa inicial resultó decisiva, porque le permitió jugar con soltura y tranquilidad en el resto del encuentro.

En el segundo tiempo, los maristas esbozaron una tibia reacción, pero todas las embestidas del local chocaron invariablemente contra la defensa de La Plata. La conquista de Esteban Meneses fue lapidaria desde todo punto de vista. Aunque en el epílogo Agustín Notti descontó con el try del honor para los maristas, el festejo y la locura se desataron justamente en la tribuna contraria, porque ya el clásico tenía como dueño absoluto y exclusivo los colores de Boca: azul y amarillo.

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