Huellas Solidarias: correr para ayudar

Fue una ejemplar muestra de compromiso; participantes de los 21K y 42K de Buenos Aires juntaron 530 pares de zapatillas, casi 900 remeras y ropa para quiene
Muchos corredores dejaron su sello y sumaros sus zapatillas
Muchos corredores dejaron su sello y sumaros sus zapatillas
Fue una ejemplar muestra de compromiso; participantes de los 21K y 42K de Buenos Aires juntaron 530 pares de zapatillas, casi 900 remeras y ropa para quiene
Damián Cáceres
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24 de abril de 2015  • 13:19

Huellas Solidarias, en la media y en el maratón de Buenos Aires 2014
Huellas Solidarias, en la media y en el maratón de Buenos Aires 2014

Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma...", dice un pasaje de la genial letra musical de "Todo se transforma", de Jorge Drexler.

La vida se trata de eso. De dar. De dar y disfrutar. En realidad, de dar sin esperar nada a cambio. Al menos, resulta una receta interesante en este corto trecho que a todos los mortales nos toca transitar. Con esa idea se gestó Huellas Solidarias. Con rapidez. Un proyecto, una charla en la Fundación La Nacion con Red Solidaria y la ilusión de unir la mayor cantidad de zapatillas con personas que, de verdad, las necesitan. "Traje un par nuevo que no pude seguir usando porque mi pisada no se correspondía y podía lesionarme. Están nuevas, pero preferí traerlas acá en vez de dárselas a un amigo para que vaya al gimnasio", dice Marcelo Cesario, mientras deja dos bolsas con otros pares de calzado y ropa.

El simbolismo, es verdad, se lo pone uno a lo material. Lo que a Cesario no le servía para seguir entrenándose toma mayor relevancia cuando asume que otra persona le dará uso más allá del running. Como una parábola que se hace perfecta con la reutilización de cosas (en este caso, zapatillas y ropa en buen estado) y a partir de una comunidad (la de los corredores) que se reúne a festejar. Las zapatillas que recorrieron tantos kilómetros en los pies de atletas que se llenaron de experiencia, ahora van a personas cargadas de experiencia, pero sin calzado.

"Tal vez, muchos no se den cuenta de lo que implica esto para nosotros. Somos muchos en el hogar y hay tantos otros que pasan a bañarse y a comer que no tienen zapatillas. O las que tienen no dan más de lo rotas que están", cuenta un colaborador del Hogar Cura Brochero, de Vicente López, el lugar asignado para recibir las donaciones durante los 21K. Su mano apunta a la pila de ropa y zapatillas que desbordan el espacio que la Asociación Civil Carreras y Maratones Ñandú, organizadora de la maratón y media maratón de la ciudad, cedió para ser otra de las patas fundamentales para concretar este sueño. "No podíamos quedarnos afuera de semejante apuesta. ¿Por qué negarse si el fin es tan bueno? La idea es que el año próximo repitamos esta experiencia durante nuestras dos carreras. El corredor se comprometió. Ahora debemos sumar a los que no dijeron presente", promete Mario Petrucci, presidente de Ñandú.

El éxito de Huellas Solidarias impactó entre los participantes. La colaboración y predisposición de los medios especializados y organizadores, como TMX Team y el Club de Corredores, provocó que muchos atletas tuvieran noción de esta misión. De esta forma, durante la Expo 21K de Buenos Aires, en el Pabellón Ocre de La Rural, se juntaron casi 400 pares de zapatillas, más de 700 remeras de carrera y ropa. Y en la Expo 42K, más de 130 pares de calzado y numerosas bolsas que llegarán a Botines Solidarios, Virreyes Rugby Club y a la Noche de la Caridad de Nuestra Señora del Loreto.

Casi un mes después, durante la Expo 42K, la misión renovó la apuesta y volvió a decir presente antes de la maratón más convocante de América del Sur. Con 10.335 inscriptos, los corredores repitieron su aporte. Aunque, en rigor, en menor cantidad que durante las tres jornadas que duró la fiesta previa a la media maratón. "Es genial esta idea. Traje las zapatillas de mi primera maratón que ya no están para correr, pero que están en perfecto estado. Las jubilé con 1281 km. Sé que otra persona le va a dar buen uso", grafica Hugo Damián Pastor, un atleta amateur muy activo en las redes sociales con su cuenta de Twitter @fians4k. Pastor, que corre hace cuatro años, agrega: "Me gustaría ver el banner de Huellas Solidarias en todas las carreras. Uno siempre puede tener algo para donar, ya sea porque no lo usa más o porque no le va el talle o porque, simplemente, quiere donar".

Daniel Chab, comerciante de Villa Ballester, también quiso dejar su huella. "Lo lindo sería que esta idea se replique en muchas otras carreras de todo el país. Lo importante es saber que lo que uno da les va a llegar a personas que lo necesitan de verdad", sintetiza Chab.

La cuenta regresiva terminó. Huellas Solidarias ya es un hecho y está corriendo por las calles de todo el país. De otra forma, claro. En definitiva, nada es más simple: uno da lo que recibe y luego recibe lo que da.

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