Luis Molina: "En Buenos Aires dependés primordialmente del clima"

Fuente: LA NACION - Crédito: Graciela Zanitti
En la Maratón Arnet de Buenos Aires, el atleta de Chascomús intentará obtener su mejor registro en la distancia para acceder a los Juegos Olímpicos de Río; "entrenarme en la altura de Cachi me permite enfocarme sólo en mí y en nada más", cuenta
Damián Cáceres
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9 de octubre de 2015  • 23:56

Estuvo concentrado hasta el viernes a la mañana en la altura de Cachi, Salta. Esos 2300 metros sobre el nivel del mar, se convirtieron en su refugio ideal durante 30 largos e intensos días. "Entrenarme en la altura me permite enfocarme sólo en mí y en nada más. En mi caso, me es muy útil cuando tengo un objetivo tan grande por delante como la Maratón de Buenos Aires", afirma Luis Molina. La decisión de correr los 42K Arnet de la Ciudad se debe a que a este atleta, nacido en Chascomús hace 27 años, el bolsillo, como a la enorme mayoría de deportistas argentinos, no le permite hacer grandes erogaciones. "No me daba el presupuesto para viajar a Valencia y con César [Roces], mi entrenador, decidimos poner la cabeza en Buenos Aires. Acá, también es posible conseguir la marca olímpica. En Buenos Aires, dependés primordialmente del clima", cuenta. Tiempo que, absurda e inexplicablemente, la Confederación Argentina de Atletismo (CADA) redujo de las 2h17m recomendadas por la IAAF a 2h16m. Es decir, un minuto menos que Uruguay por citar un caso próximo, donde se decidió respetar la sugerencia del máximo órgano del atletismo mundial con la inteligente intención de que sus atletas, los verdaderos protagonistas, tengan más posibilidades de llegar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Justamente con dos uruguayos, los hermanos Nicolás y Martín Cuestas, Molina firmó un pacto de honor para correr los 42,195 km en tándem. "La idea es correr con los Cuestas. Estuvieron en Cachi entrenándose y los vi muy firmes. Ellos tienen un minuto de ventaja", explica.

Sin prisa pero sin pausa, el atleta radicado desde los 18 años en Lobos, sostiene: "Estoy muy bien porque entrené muy bien en Salta. Lo primero que necesito es correr bien una maratón. Si no es acá, probaremos en abril próximo en Rotterdam. Soy joven y tengo mucho tiempo por delante. Sueño con correr un Juego Olímpico". Y continúa: "El año pasado llegué muy cansado físicamente a la maratón. El costo de cada entrenamiento fue muy alto y lo pagué en la carrera. No siento presión porque tengo 2h22m en La Pampa 2013 y esa carrera la hice con muy poco entrenamiento específico como para correr una maratón".

Sin querer, de la boca de Molina sale una palabra (presión) que, lamentablemente, sobresale en el universo del deporte. Y el atletismo no está exento de esa máxima que va de la mano de otro término que suele ser impiadoso y efímero: el éxito. Algo así como la puerta de entrada para que la dirigencia argentina se comprometa y se digne a proteger a sus deportistas. Porque, en definitiva, son ellos quienes representan al país y no señores vestidos con camisas almidonadas y varios kilos de más. Ojalá que el sueño de Molina, como el de Ulises Sanguinetti y Viviana Chávez, puedan concretarse y no se topen, como le sucedió a Mariano Mastromarino en 2014, contra la impericia de personas que deambulan y farfullan mientras un elegante vehículo los guía por las calles de Buenos Aires.

Ficha técnica

Nombre y apellido: Luis Molina.

Edad: 27 años (7/3/1988).

Mejores marcas: 3000 mts. (8m15s); 5000 mts. (14m21s); 10.000 mts. (30m21s en calle y 29m48s en pista); media maratón (1h04m46s) y maratón (2h22m34s).

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