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Ruscio, tan opaco como el partido

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20 de marzo de 2000  

Tan opaca como el espectáculo resultó la labor del árbitro Roberto Ruscio.

Su flojo desempeño encontró el punto culminante con las expulsiones de Diego Otaño, el lateral derecho de Chacarita, y Horacio Ameli, zaguero de San Lorenzo. No es que se cuestionen estos fallos, sino que fueron la consecuencia de su escaso dominio sobre las acciones del encuentro.

Porque desde el comienzo mismo del partido se observó el juego brusco a que estaban dispuestos los protagonistas de ambos equipos. Y con las tarjetas amarillas que mostró, no alcanzó para que los jugadores entendieran que se pasaban del límite.

Otros de sus fallos fueron erróneos al sancionar faltas inexistentes o equivocadas.

De parte de San Lorenzo no hubo quejas porque sus jugadores no hablaron con la prensa, pero Alex Rodríguez, de Chacarita, dijo: "Se apresuró con Otaño, era para amonestarlo, hubo faltas similares que ni amonestó".

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