San Antonio y Golden, el traspaso de la vieja a la nueva escuela: una serie que se asemeja a la entrega del mando

Stephen Curry, figura de Golden State Warriors
Stephen Curry, figura de Golden State Warriors Fuente: AFP
Diego Morini
(0)
24 de abril de 2018  

OAKLAND.– El Oracle Arena parece una nave espacial enclavada en esta ciudad a la que la rodean una infinidad de automóviles y que es celosamente observada por la hermosa y orgullosa San Francisco. Es suelo de campeones la porción menos poderosa de la bahía y se asoma presumida por su condición de tierra sagrada en el universo de la NBA . Los Warriors tomaron las riendas de la competencia desde hace cuatro años, por lo tanto, es importante sentirse parte de la historia. Porque desde San Francisco miraban con desconfianza al equipo de Oakland, pero ahora eso ya es cuestión del pasado. Es que así como los Spurs impusieron una forma de expresarse en el campo por más de 16 años, desde hace casi cinco, Golden es, de la mano de Steve Kerr, el conjunto que casi redefinió el básquetbol en la liga estadounidense con la espectacularidad de Stephen Curry, Kevin Durant, Klay Thompson y Draymond Green. En definitiva, aquí la brisa que llega desde la bahía y pega en la cara permite comprender que estos playoffs tienen frente a frente a la vieja y la nueva escuela.

Un par de cuadras por la calles de Oakland alcanza para advertir que allí se respira básquetbol. Ojo: no siempre fue de esa manera, durante mucho tiempo nadie estaba demasiado pendiente de esa cuestión. Aunque ahora, en el primer paso por aquí, las camisetas de Curry, Thompson y Durant se multiplican. Todos saben que el Marriott Downtown, sobre la calle Broadway, es el búnker de Golden, y tratan de observar al paso si es que aparecen algunas de las estrellas que se adueñaron de la pelota en la NBA. Los viejos, los que traen todas las batallas sobre el lomo, buscaron su refugio en la locura de San Francisco a unos 30 minutos del estadio, en el Four Seasons, cerca del Oakland Bridge la ruta más fácil para llegar al Oracle Arena. En ese reducto nadie está pendiente de la pareja con más victorias en la historia de la NBA en playoffs: Parker y Ginóbili, con 132 éxitos. Se advierte el máximo respeto por estas leyendas, pero ahora miran del otro lado de la bahía porque están los chicos que están construyendo su historia.

Parece elegido por algún guionista este capítulo de postemporada porque traer a esta ciudad (para muy posiblemente cerrar la serie), justamente al equipo que se llenó de brillo con cinco anillos de la NBA, que está en el final de esa era de gloria, que supo pararse arriba de la competencia con el Big Three, Duncan, Parker y Ginóbili, que… es como si se tratase de la entrega del mando definitivo, porque por más que el 20 de los Spurs haya asegurado que todo el dominio de su franquicia se terminó con el retiro de Duncan en 2016, lo real es que todos respetan a San Antonio como a un auténtico campeón. Y de alguna forma buscan crean modelos similares, por eso Golden edificó su Big Three con Curry, Thompson y Durant, respeta su forma de juego y eligen cómo organizar su franquicia.

Quizá no se adviertan demasiadas señales de que aquí estarán tratando de dar otro acto de supervivencia en esta primera etapa de playoffs los Spurs, pero al pasar por el Fisherman’s Wharf de San Francisco se advierte alguna señal de esta situación al divisar algunas camisetas con el 20 de San Antonio en la espalda y el apellido Ginóbili bien grande. Es que los 16 años de competencia en la NBA lo transformaron en un emblema en cualquier ciudad. Y para poner en contexto las cosas, cuando Manu llegó a la competencia, en 2003, ninguno de los jugadores de Golden jugaba profesionalmente en la liga estadounidense. Los que más experiencia tienen son David West y Zaza Pachulia con 14 temporadas. Por eso es lógico que hablen con admiración jugadores de la talla de Durant, Curry, Thompson o Green, porque todos miraban al argentino cuando todavía estaban en la preparatoria.

Y la clave de la herencia quizás esté concentrada en la conducción. Kerr fue campeón en San Antonio, compañero de Ginóbili y un estudiante aplicado de las enseñanzas de Gregg Popovich. De allí se traduce esta forma de jugar de su equipo, que primero fue un torbellino de talento que lanzaba a la carrera y anestesiaba a los rivales a puro triple y ahora se perfeccionó como un grupo que defiende con altísima intensidad y que sabe hacer bien lo que fue la bandera que enarbolaron los Spurs: pasarse muy bien el balón.

Es posible que algunos crean que nada hay en común entre una y otra franquicia, pero algunos detalles permiten comprender que hay fibras que los conectan. Tanto Pop como Kerr tiene una muy buena relación y de profundo respeto profesional, por eso el entrenador de los Spurs se permite algunas bromas, por ejemplo, con el hijo del técnico de Warriors. Nick Kerr, el hijo de Steve, estuvo trabajando como asistente de video en los Spurs y Pop dijo en The Mercury News, con su habitual sentido del humor: "Le damos palmaditas en la espalda para que no se lleve nada a casa. No tiene permitido un teléfono celular. No podemos confiar en él".

En pequeños gestos se advierte que hay una forma de llevar adelante un proyecto que Spurs primero impuso con la conducción de Popovich y que hoy Kerr readaptó y aggiornó para sus Warriors. Aunque entre ellos siempre hay historias que los unen. Hace un tiempo el técnico de Golden contó que Pop impuso pagar las comidas de sus jugadores cada vez que se cruza con ellos en un restaurante, y que es una política que instaló desde a sus primeros años en la NBA. Entre 1998 y 2003 Kerr, que ganó dos anillos con Spurs, disfrutó de ese beneficio y la última vez que se cruzaron en un restaurante contó que Pop volvió a pagarle la cena: "Esa es una especie de regla. Él hizo la regla cuando estábamos jugando. Él tiene esa regla. Si terminás en el mismo restaurante que Pop, él automáticamente levanta la cuenta".

Se advierte en el ambiente de esta ciudad que hay nuevos aires. En un año se mudarán de Oakland a San Francisco y el Golden Gate será la unión perfecta entre el presente y el pasado de los Warriors. Y sin duda que se verá una vez más cómo hay un puente entre San Antonio y Golden que permite reconocer en jugadores como Ginóbili o Durant, la vieja y nueva escuela de la NBA.

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.