Schmidt, aquel "Alemán" de los Pumas del 65

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
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27 de febrero de 2019  • 22:06

Durante la larga gira de 1965 por Sudáfrica, la que dio origen a la leyenda de los Pumas, y la que duró dos meses y se extendió a lo largo de 46.252 kilómetros, Héctor "Pochola" Silva, uno de los más jóvenes de aquel plantel, recibió todas las noches en su habitación un chocolate regalado por uno de los más veteranos y experimentados: Rodolfo Schmidt. El segunda línea del seleccionado argentino en la década de 1960 y titular en el histórico partido con los Junior Springboks, emprendió su último viaje el pasado martes 19 y dejó una lista de recuerdos que trascendieron más allá de su calidad como jugador.

Schmidt, el "Alemán", según todos lo conocían, o "Utzi", como lo llamaban sus compañeros del 65, murió en su casa de la ciudad alemana de Haibach, en la región de la Baja Baviera, donde vivía desde 1970. Nacido el 10 de agosto de 1938 en la Ciudad de Buenos Aires y médico de profesión, empezó a jugar al rugby de adolescente, tras haber practicado fútbol en Argentinos Juniors y atletismo en un club alemán. En 1952, su padre lo llevó a Gimnasia y Esgrima, aquella tarde en la que Pucará logró el histórico triunfo ante Irlanda. "Mi hermano más grande, Enrique, ya jugaba en Pucará. Ese día sentí palpitaciones y me di cuenta de que quería pertenecer a ese deporte y a ese club, así que a la semana me presenté. El Mono Torres Viña me miró de arriba abajo y me dijo que empezara a jugar en la quinta y de segunda línea", contó, según lo reflejó el periodista y hombre del club de Burzaco, Guillermo Alonso.

Antes del legendario viaje de 1965, Schmidt formó parte de la gira por Europa –la primera de un equipo argentino– que hizo Deportiva Francesa y fue campeón con la Argentina del Sudamericano en Brasil de 1964. A Sudáfrica, Schmidt fue lesionado. Se había fracturado dos dedos de un pié a fines de 1964 y el antebrazo en marzo de 1965. Pero Alberto Camardón, quien también había estado con Deportiva Francesa, le dijo que lo llevaba igual porque lo necesitaba. "En los diarios criticaban mi designación y tenían razón. Además de las lesiones, yo estaba muy ocupado en terminar mi carrera de médico. La última materia la rendí un día antes de viajar a Sudáfrica", relató para el libro "El Rugido".

En Sudáfrica, efectivamente, se recuperó. Fue uno de los baluartes de los Pumas. Jugó 10 de los 16 partidos y anotó un try en la victoria por 22-6 ante Southern Universities. No volvió junto al resto de la delegación. Junto a Héctor Goti, wing de CUBA, continuaron otro largo viaje, en el que cruzaron toda el África para después seguir rumbo a Europa. La travesía la planificaron en las madrugadas en las que Schmidt hacía las guardias en el Hospital Alemán. Goti, que estudiaba arquitectura, vivía a dos cuadras y lo iba a acompañar todas las noches. "Me hubiese gustado vivir la euforia que les tocó a los demás cuando llegaron a la Argentina. Allá recién nos dimos cuenta un día que llegamos a El Cairo y nos estaban esperando en la embajada como si fuésemos dos héroes".

Hasta último momento trabajó en el hospital de Aschaffenburg, que lo cobijó no bien llegó a Alemania. Antes de irse del país fue médico de los Pumas. Hacía un par de meses se había agregado al grupo de Whatsapp de los Pumas del 65 y del 68. Se mostraba con la alegría y la bonomía de siempre. Con sus compañeros se había visto por última vez en las celebraciones en Sudáfrica y en Buenos Aires por los 50 años de la gira a Sudáfrica. Quizá no tan renombrado como otros, dejó un legado. El próximo 15 de marzo, cuando sus amigos se reúnan en el SIC, levantarán una copa por él y por los otros Pumas que han emprendido la última gira.

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