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"Se redujo a cero la posibilidad de entrenar"

Bielsa confesó su malestar ante el cambio en el reglamento de la FIFA que ahora les permite a los clubes ceder a los jugadores sólo cuatro días antes de un partido; "es una alteración sorpresiva, inesperada e inoportuna", aseguró.
Cristian Grosso
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27 de marzo de 2000  

Sólo un par de sorbos de agua en dos horas y cuatro minutos de charla. La puntualidad habitual. Los rasgos distintivos de siempre. Acepta el disenso pero obliga a opiniones con argumentos, pide disculpas cuando no comparte algún criterio, nunca se ufana de ser dueño de verdades absolutas, e interrumpe con afán clarificador aquella pregunta que nace de una respuesta suya mal interpretada. Desde que asumió, Marcelo Bielsa desterró las excusas de su vocabulario por considerar que jamás van a ser aceptadas por nadie. Pero no es siempre lo que piensa. La reducción de cinco a cuatro días en la antelación con la que los clubes deben brindarle los jugadores que convoca a la selección condiciona su trabajo. Y se nota que lo fastidia mucho..., intenta controlarse, pero el incumplimiento del reglamento original lo decepciona y su enojo le juega una mala pasada. "Se redujo a cero la posibilidad de entrenar, pero el victimismo no me parece bueno", advierte el director técnico rosarino.

En sus primeros días en la selección, Bielsa comentaba que nunca iba a aceptar jugar un partido sin la posibilidad de disponer de tres o cuatro días para prepararlo. El nuevo e interesado orden del fútbol le pegó un cachetazo a sus ideales. "No solamente se redujo en un día la llegada de los jugadores, sino que aparte ahora los futbolistas llegan sin la posibilidad de entrenar. ¿Por qué? Se incorporan habiendo jugado un partido el día anterior, entonces eso los inhabilita para los dos próximos días de entrenamientos, porque el primero descansan y el segundo hacen trabajos de recuperación, y el tercero es el día previo al partido, donde hay que protegerles la energía", aseguró.

Se apasiona. "Es un cambio de planes inesperado, que entorpece las condiciones de preparación del equipo. Es una alteración sorpresiva, inesperada e inoportuna de un reglamento con el que nos manejamos durante un año y medio y sólo sirve para empeorar nuestros planes. Podría ofrecer calificaciones más graves, pero no corresponde que yo las diga. Ahora nos ocupa la cercanía del partido -con Chile- y eso nos llena de expectativas, tenemos que adaptarnos a la situación, nada más", ensaya en tono conformista.

Con los minutos, Bielsa habitualmente gana en comodidad y eso se expresa en mayor soltura. Abandona poses robóticas, gesticula con frecuencia y se acomoda varias veces en la silla. Se distiende. En su amplio y cuidado vocabulario se permite frases como "¡pero, pucha!", o "Ta´ fenómeno". La mirada deja de estar clavada en el suelo o en el micrófono y el diálogo se hace más de ida y vuelta. La pregunta apuntó a conocer si igualmente hubiera aceptado dirigir el seleccionado si hubiese conocido que se iba a dar esta situación: "Sí, aceptaba de todos modos", aseguró inmediatamente Bielsa.

Entonces se lo consultó sobre si ahora la función del DT no parecía limitarse a saber escoger los jugadores en el momento justo. Primero esbozó una sonrisa como de resignada aceptación y dijo: "Hay tres puntos en la conformación de un equipo, que son la selección de los jugadores, el ensamble colectivo y el aprovechamiento del estado anímico de los jugadores. Bueno, el ensamble ya no lo tenemos más", aseveró.

De repente hubo espacio para relanzar una vieja discusión. ¿Y si les diese más espacio a los jugadores de acá? Bielsa ni dudó. "Tendríamos más dificultades para entrenarnos que con los futbolistas que están en Europa; por ejemplo con los de aquí no hubiésemos podido hacer 100 prácticas como sí hicimos en un año con los que están afuera. Sería inaplicable. Ahora sé que debo capitalizar el trabajo realizado con los integrantes de este plantel", sostuvo. Entonces, como ya no habrá espacio para entrenamientos, ¿se cierran las puertas para los jugadores que nunca pertenecieron al ciclo? Bielsa pensó un instante. Temió las contradicciones. Y lanzó un no. "Ahí está el ejemplo de Arruabarrena, que sin haber trabajado nunca antes con nosotros cumplió ante Inglaterra; la preparación, entonces, puede que no sea tan significativa, pero tampoco para llegar al extremo de que no tenga ningún significado", explicó.

Claro que el panorama adverso no es únicamente para el seleccionado de Bielsa. Y el entrenador no lo desconoce. "Estas dificultades las tenemos todos los equipos, no sólo la Argentina...; tal vez en algunos casos, como el nuestro, esté un poco más exagerado por la cantidad de jugadores que se desempeñan en el extranjero. Pero nada serviría como justificación ante la ineficacia en el resultado final", concluyó. Para darle continuidad a su política de eliminar las excusas. Aunque más de una vez piense otra cosa.

Sólo una invitación

La negativa de Fernando Redondo de sumarse al seleccionado ya no surgió en la conferencia de prensa con Marcelo Bielsa. La elección del volante central de Real Madrid actuó como disparador de un tema controvertido. Pero ayer, más amplio, el técnico fijó una posición. "No necesito motivar la participación de los convocados; ellos son invitados y luego tienen el derecho de contestar si aceptan o no el llamado. No debo estimularlos ni motivarlos, no es necesario; si una convocatoria a la selección argentina no actúa como suficiente resorte emotivo y profesional -algo admisible, aunque uno piense de otro modo- está bien, no habrá problemas. Pero yo no debo hacer ningún esfuerzo si no hay disposición", enfatizó el entrenador.

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