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Seleccionado que busca gente

En su regreso a Europa, los jugadores que actúan en el exterior destacaron el buen feeling que hubo con el público.
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31 de marzo de 2000  

Aeropuerto de Ezeiza. Personas muy diferentes se unen en una carrera por alcanzar ese vuelo que las llevará al paraíso o al infierno de cada una de ellas. Los otros, los que vuelven, quieren dejar cuanto antes el hormiguero humano. Todos corren, apurados. Pero algo hace que las imágenes se congelen y que todos miren hacia un solo lugar. Algunos hasta son capaces de dejar sus valijas en un rincón para acercarse a los jugadores de la selección argentina que juegan en Europa y ayer regresaron a sus hogares. Ni hablar de ese hombre que deja de abrazar a su pequeño hijo para sacarse una foto con Ariel Ortega. La gente está con ellos; al menos, eso es lo que parece después del contundente debut de anteanoche ante Chile, por 4 a 1. Y ellos lo necesitaban.

"Ganamos, goleamos y gustamos. Eso era lo que queríamos y también lo que quería la gente. Ante Chile quedó demostrado que la gente está con nosotros, y nosotros con la gente", dijo el Burrito Ortega.

No había respiro. Un grupo de la policía aeronáutica hacía simulacros con perros y ametralladoras automáticas en mano en medio del aeropuerto, provocando más de un susto. Otro grupo, algo más pacífico, identificado con la religión hindú, cantaba y bailaba acompañado por una guitarra y un bongó. Dejaron de hacerlo cuando los policías pasaron a su lado, sin que éstos les dijeran nada. El aeropuerto se parecía a una kermesse y, como si esto fuera poco, los jugadores-estrellas de nuestro fútbol pasaban por ahí sin cesar. La gente no sabía para dónde mirar.

Roberto Ayala fue el que más rescató la importancia del reencuentro con el público: "Me voy bien porque la gente se quedó contenta; los que venimos a la selección lo hacemos porque respetamos a la camiseta. Debíamos recuperar el feeling con el público, teníamos que dar una señal desde adentro y lo hicimos. Siento que dimos un paso adelante para que el pueblo esté con nosotros".

"Queríamos volver a sentir el contacto con la gente. Pasaron por muchas desilusiones; es lógico que nos exijan así, porque estamos jugando afuera. Por eso, estamos tan felices por esta alegría. ¿Si la gente ya está con nosotros? Yo no canto victoria", señaló Hernán Crespo.

Otra visión tuvo Roberto Sensini: "La gente siempre estuvo con nosotros. No hay que confundirse; la selección argentina es la que jugó ante Chile. Que no haya querido venir un jugador -por Redondo- no quiere decir que todos los que jugamos en Europa pensemos igual". "El feeling entre los jugadores ya está. Ahora falta que se consolide el nuestro con el de la gente", agregó el Piojo López.

El más duro con este tema fue Diego Simeone: "Los argentinos son muy sensibles y necesitan que siempre les den algo; se lo dimos contra Chile y la gente reaccionó. En los últimos tiempos, desde adentro y desde afuera, no hubo un mensaje sano para la selección argentina. Se habló más de la renuncia de Redondo que del esfuerzo nuestro. Eso, quizá, nos motivó un poco más para jugar así".

"Hubo una buena comunión con la gente, sobre todo por el mal clima que se había creado con los jugadores que están en el exterior. Hubo un solo jugador que no vino; no todos", se quejó Mauricio Pochettino. Faltaba el capitán, Gabriel Batistuta: "Hay pocas cosas para decir sobre el tema, porque si no le damos de comer a la gente que no nos quiere. Los jugadores tenemos que demostrarle al pueblo argentino lo que sentimos por la camiseta argentina y ante Chile lo hicimos".

Regresaron cada uno a su trabajo; unos, a Italia, otros, a España. Sebastián Verón y José Chamot también recibieron el apoyo de la gente. La misma que hasta anteanoche los miraba, al igual que a sus compañeros, con cierta desconfianza. La misma que ayer dejó a su bolso o a su hijo de lado para saludarlos después de una victoria.

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