Serna y Battaglia, dueños de la garra y la mística de Boca

"Si me pusiera en lugar de River estaría desanimado", contó Chicho. "Todavía falta mucho", lo calmó Sebastián
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24 de octubre de 2000  

La cita es en los bosques de Palermo. Mauricio Serna desciende de su camioneta Grand Cherokee negra y al ver a Sebastián Battaglia, que lo esperaba desde hacía veinte minutos, grita desaforado y con una risa de mil dientes: "¡Hola, Sebas..! ¡Chichito!, llegaste temprano". El pibe de 19 años se contagia de la risa de su compañero. "Es imposible retarlo, es un fenómeno", dice Battaglia.

Son tal para cual. Cuenta la historia que no bien el Chino -así lo llamaban a Battaglia antes de que fuera rebautizado- se incorporó a las prácticas de Boca, los muchachos del plantel se sorprendieron por lo que corría y metía en cada jugada, en cada pelota. Entonces, Basualdo, en la intimidad del vestuario, le dijo: "Vos no sos más el Chino, ahora sos Chichito". Y el nuevo apodo le sienta muy bien, porque es el heredero del colombiano.

"Ya me querés sacar el puesto. ¿Me quieres correr?", lo desafía Serna -con la típica tonada colombiana-, mientras lo agarra del cuello, todo a modo de broma.

Hoy, Serna y Battaglia son los pacman de Boca. Se quedan con todo lo que pase por el medio campo. Actúan como una especie de aduana: pasa el jugador, pero la pelota queda.

"Nos entendemos bien, ya sea cuando lo acompaño por la izquierda o por la derecha. Aprendí mucho del abuelo", dice Battaglia, con osadía, mirando a Serna a los ojos, lo que provoca la reacción del colombiano. "Je, insolente, te voy a agarrar en la práctica. No... Juega bien el pibe, tiene mucho futuro en Boca o en donde juegue. Y con lo de abuelo tiene un poco de razón, ya tengo 32 años, aunque el Pepe -por Basualdo- me gana, con 37", recuerda Chicho.

Sangre caliente, de guerrero. Pese a su edad -hablando siempre en términos futbolísticos- y a los ocho meses de inactividad por una lesión en el tendón rotuliano de la rodilla derecha, Serna no se rinde, da batalla y es símbolo de la actitud que tiene el equipo de Bianchi.

"No jugar toda la Copa Libertadores fue triste y muy duro. Igual, no me perdí la vuelta en el Morumbí. La luché, hermanito, y acá estoy, esperando una revancha personal con Real Madrid. Ojalá me toque jugar...", ansía Serna.

¿Tan importantes son? Lo explica Carlos Bianchi: "Hay que detenerse a mirar cómo corren en el medio para ayudar a los defensores con su ida y vuelta. Hacen un doble esfuerzo".

Reina la felicidad en Boca. Se clasificó para los cuartos de final de la Copa Mercosur. Jugará el 28 del mes próximo ante Real Madrid, por la Copa Europeo-Sudamericana en Tokio. Pasan las fechas en el Apertura y el invicto sigue. La distancia con River y los demás rivales se alarga. Pese que ambos tienen prohibido decir la palabra campeón, uno de los diez mandamientos de Bianchi, señalan que por La Boca ya comenzaron las sesiones para ensayar la vuelta olímpica.

"El campeonato no está definido, aunque River quedó muy lejos", se anima a decir Battaglia.

"Ocho puntos son difíciles de descontar, pero recuerden que Gimnasia todavía esta a seis puntos y con un partido menos", se ataja Serna.

La capucha azul de su buzo no hace que Chicho pase inadvertido. Una decena de chicos del colegio Mary Graham corren despavoridos a saludarlos y arrancarle un beso o un abrazo. Battaglia, azorado, mira el espectáculo, aunque, pese a su juventud, también es sorprendido por el asedio de los hinchas más maduros.

"Los hinchas son increíbles, es la mejor hinchada que hay en el mundo. Ninguna reúne tanta pasión como la de Boca", comenta el colombiano.

"Bien pibe, seguí así. Sos lo mejor de las inferiores que prometió Macri", dice Jorge, que muestra orgulloso su carnet de vitalicio xeneize. "Sabe el hombre", agrega Battaglia.

El juvenil se convirtió en el talismán de Bianchi. Juega de volante central -su puesto original-, por la derecha, por la izquierda, hasta se desempeñó unos minutos como 2 frente a Huracán, luego de que Bermúdez se retiró expulsado. "Que Bianchi confíe en mí es clave. ¿Si ahora voy a querer jugar de 9? ¡Nooo! Está jod... ahí arriba. Palermo es casi irremplazable", asegura.

En dos semanas Gimnasia y River chocarán en La Plata. ¿Quedará un rival por el título fuera de combate? "Yo creo que sí. El que pierda ese partido se despide del campeonato", opina Serna. "Y si empatan, peor, porque sólo suman un punto y en caso de que ganemos quedarían más lejos de lo que están", comenta Battaglia.

Boca comienza a tener el rótulo de "invencible". Camina, por ahora, sin obstáculos hacia el título, aunque ninguno de los dos se anima a realizar un vaticinio. Por eso se los invita a ponerse en la posición que hoy ocupa River.

"Si me pusiera en el lugar de River estaría bastante desanimado por estar demasiado lejos, pero matemáticamente todavía tienen posibilidades", dice Chicho, mientras Battaglia asiente con la cabeza. "La cuestión es que la prensa les hizo mucha propaganda a cuatro jugadores -Aimar, Angel, Saviola y Ortega- y los que ganan partidos y campeonatos son los grupos, no sólo un puñado de jugadores, por más buenos que sean", explica Serna.

Miran sus relojes e inician la despedida. Todo para evitar los retos de Bettina, la novia de Battaglia, y Mónica, la mujer de Serna. Se van Chicho y Chichito, los pacman de Boca.

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