Sin jeques y con menor brillo

Por los atentados, el torneo no tuvo tantos asistentes ni magnates extranjeros; las ventas sufrieron una gran merma
Carlos Beer
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13 de diciembre de 2001  

No ha sido una temporada normal para el polo argentino. Las lluvias han afectado el calendario de torneos, incluso la programación del 108° Campeonato Argentino Abierto, que concluirá pasado mañana con el match entre Indios Chapaleufú (Marlboro) y La Dolfina. Y en uno de sus puntos más tradicionales, Palermo perdió un clasicismo de sus últimos años: la presencia de destacadas figuras internacionales.

A diferencia de lo que ocurrió en los últimos certámenes, esta vez no hubo jeques ni magnates del mundo mezclados entre los fanáticos del polo. No hay que olvidar que, además de la postergación de una semana que sufrió la competencia por las inclemencias climáticas, los sucesos terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos han disminuido el movimiento de gente en aviones. Por eso, la Copa de Oro de Ellerstina no contó con la cantidad de patrones extranjeros (empresarios que contratan a los jugadores para actuar por el mundo) que tuvo en 2000, número que se redujo a la mitad. "La gente está más quieta, no viaja tanto", comentó Luis Garrahan, director de la revista Buenos Aires Polo y uno de los hombres que más se mueve en el ambiente.

En Palermo se ve que hay menos extranjeros. El único país que aumentó su cantidad de simpatizantes fue Brasil, tal vez por el crecimiento del juego en el país vecino. Como figura de nivel mundial asistente a Palermo se puede mencionar a Esther Cañadas, modelo española considerada como la sucesora de la alemana Claudia Schiffer, que vivió un fin de semana a puro deporte: el sábado vio Los Pumas v. All Blacks y al día siguiente estuvo en La Catedral del polo.

  • Las ventas. El polo no quedó al margen de la realidad económica argentina. Hasta ahora se ha vendido un 30% menos de entradas que el año 2000. El ejemplo más claro fue la semifinal entre La Dolfina y Ellerstina: el predio estuvo ocupado en sólo un 40 por ciento.
  • Benigno Berdasco, vendedor desde hace muchas temporadas en Palermo ("hasta hice el servicio militar en el Campo Argentino", cuenta el hombre, de 73 años), dio algunos ejemplos: "La gente de la tribuna Dorrego se queja mucho y dice que no pudo sacar plata de los cajeros. Y los de la platea no consumen tanto. Antes compraban durante el partido y después bajaban al bar de ALPI. Ahora no: sólo consumen después del partido. La venta ambulante bajó un 40%".

    Tampoco hubo un gran despliegue de los sponsors, con marcas tradicionales como Marlboro y Telefónica, auspiciantes de dos de los cuatro grandes y firmas muy ligadas a este deporte, que se movieron poco en comparación con su estrategia habitual de promoción. ¿Una buena?: un auspiciante extranjero, AMG, se sumó a Palermo, haciendo pie para un futuro desembarco en el país.

    Al Argentino Abierto le queda una gran final. Pese a todo, se espera que la cancha esté repleta y, por las características de los equipos, hay promesa de buen polo. Pero la fiesta que viene no podrá hacer olvidar que, por los atentados, las lluvias y la crisis, afuera del rectángulo verde al torneo le faltó el brillo de otros años.

    Los abonos no tentaron

    Según Gonzalo Tanoira, presidente de la Asociación Argentina de Polo, se notó la baja en la asistencia. "Hubo menos venta de abonos. La gente está asustada y si tiene plata no quiere gastarla. Se compraron entradas partido por partido. Para la final esperamos una buena recaudación y de esa forma quedaremos con entre 15% y 20% menos de venta que el año pasado."

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