Suma de preocupaciones

Opaca labor albiceleste; lo mejor fue un octavo lugar
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24 de octubre de 2000  

SANTIAGO, Chile.- Con un dejo amargo para los argentinos, terminó en el Estadio Nacional el VIII Mundial Junior. Esta fue la delegación argentina más numerosa de la historia de la competencia, con 12 atletas. Y tal vez por eso obtener sólo un octavo lugar en una prueba parece muy poco.

Lo mejor fue para Lucas Andino, de Santa Fe, que hace tres años que practica lanzamiento de martillo. El año último, en el Sudamericano de Concepción, Chile, fue medalla plateada; recientemente, en el certamen de San Leopoldo, Brasil, fue campeón, y aquí, fue finalista.

La segunda figura fue la cordobesa Jorgelina Rodríguez, en salto en alto. Fue campeona en Concepción y en Brasil. Saltó 1,80m y no pudo repetir su récord (1,83m), marca con la que hubiera entrado en la final. Al principio de la temporada, fue medalla plateada en el Panamericano de Tampa.

Lo preocupante es que todos estuvieron por debajo de sus mejores marcas. ¿Cuál es la explicación? Puede verse desde distintas ópticas. Es cierto que falta nivel competitivo internacional, pero no en todos los casos. La superioridad de atletas de otras latitudes, con mejor desarrollo físico, es nuestra responsabilidad por la falta de un trabajo de educación física adecuado en las etapas escolares. El error es similar al de los atletas mayores: parece que logrando la marca mínima el objetivo está cumplido. Una gran equivocación. Las verdaderas potencias toman la clasificación como el primer paso hacia el objetivo mayor.

Y podría agregarse mucho más. Por ejemplo, que los atletas de nuestro país llegaron aquí, a último momento, pagándose el pasaje; y ni siquiera con indumentaria oficial. Acaso valga repasar el cuadro de las marcas; lo dice todo.

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