TC

Un Torino con el alma de Di Palma
Roberto Berasategui
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28 de octubre de 2000  

NUEVE DE JULIO.- ¿Cuál es el verdadero significado de las palabras? ¿Cuál es el significado de las cosas? ¿Todo tiene el mismo significado? Puede que no. Seguro que no. Quizás algunos creen que un rudimentario aparato mecánico no es capaz de tener vida. De ser impulsado por un alma que está más allá de las frías y metálicas piezas automovilísticas. Allá ellos. Para un ignoto observador, todos los autos de competición son iguales. Puede que los diseños publicitarios conviertan a algún coche más seductor que otro. Como suele decirse, no hay auto más lindo que aquel que gana.

Pero ayer una máquina se diferenció del resto. Había una que tenía vida. Que era impulsada por un alma propia. El Torino no contaba con el mejor diseño, tampoco fue el más rápido. Al contrario. Si hasta dejó de funcionar a pocos minutos de la finalización de la sesión clasificatoria y se ubicó 36º. No era ni más ni menos que el sueño de Rubén Luis Di Palma hecho realidad. El coche que ideó y que comenzó su construcción para volver al TC, aunque una pirueta indómita del destino le prohibió emprender la misión.

El "Viejo Luis" ya no está en las planillas. Y el Torino quedó a medio construir en su taller. Un auto que pasó a ser la obsesión de la familia Di Palma para satisfacer el deseo del gran campeón, que ayer, justamente, hubiera cumplido 56 años. Los Di Palma se decidieron y llevaron adelante el sueño. El taller se transformó en la "pasarela" del lugar. Todos querían ser parte de la concreción del sueño. María Cayetana, la "Tana", agrupó a sus hijos y proyectó el trabajo para que ese Torino se presentara en el TC. Patricio fue el elegido como el conductor y Andrea, la hija y acompañante de Rubén Luis, se sentó en la butaca derecha.

El trabajo fue arduo. No había planos, bosquejos, ningún dato. Todo estaba en la cabeza del recordado Luis. "Por eso fue complicado seguir con el proyecto. Hicimos las cosas pensando que así las había ideado mi viejo. El color es gris porque mi papá había comprado las latas de pintura la semana previa al accidente. Lo probamos hace tres días en la ruta, para tomar algunos datos, pero nada más. Esto es emotivo para nosotros, porque pudimos poner en la pista el sueño de mi viejo. Pero al auto le falta para ser competitivo", comentó Patricio.

"Acá está tu auto, están tus hijos y vos estás con nosotros. Como siempre Luis, gracias por estos 37 años de alegrías", rezaba una bandera colocada arriba del box.

José Luis y Marcos trataron de esquivar las lágrimas. Se sonrieron cuando el Torino aceleró hacia la primera curva. Quizá vieron al viejo buscando limar diferencias, como lo hizo toda su vida. Si hasta Tito Hanley, que acompañó a Luis Rubén tanto tiempo, forma parte del proyecto.

¿Cuál es el verdadero significado de las palabras? ¿Cuál es el significado de las cosas? ¿Todo tiene el mismo significado? Seguro que no. Ayer no giró un auto más. Ese Torino tenía alma. Tenía vida. Ni siquiera era un conjunto de piezas metálicas. Cada elemento, trabajado con pasión y con fervor, tenía el sello Di Palma. El sello del viejo Luis. Quizás algunos creen que un rudimentario aparato mecánico no es capaz de tener vida. De ser impulsado por un alma que está más allá de las frías y metálicas piezas automovilísticas. Allá ellos. Esto no tiene nada que ver con el automovilsimo. Es, simplemente, el legado de la vida.

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