"Tenemos que dejar el juego esquemático "

A poco de iniciar la parte final de la temporada, Marcelo Loffreda, técnico de los Pumas, repasa su gestión y detalla los objetivos para lo que viene; también dice que, si fuese por él, no dejaría el cargo a fin de año, pero como habrá cambio de autoridades en la UAR no sabe si querrán su continuidad
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26 de octubre de 2000  

A pocos días de cumplir seis meses al frente de la conducción de los Pumas (asumió oficialmente el 1º de mayo) recobra fuerza aquella imagen del estreno de sus funciones. Bajo la lluvia, corriendo -junto a su compañero Daniel Baetti- y tackleando a la par de los jugadores. Así es Marcelo Loffreda, un apasionado. El encuentro con el Tano se produce en su oficina, y otra vez se advierte una señal de su personalidad. Porque en el pizarrón ubicado frente a su escritorio se destacan dos frases (escritas con marcador indeleble verde) que también descubren su fuerza motivadora: "El éxito es dar todo" y "El éxito es entrega". Meticuloso por la planificación y la organización, se muestra expeditivo actuando en el presente. Loffreda está convencido de cuál es la fórmula más eficiente para triunfar. Esa es la seguridad que transmite en el seleccionado, y con esa regla se dispone a afrontar la segunda etapa de su período ("No me gusta llamarlo proceso", aclara). Ya pasó con éxito una primera parte exigente (Irlanda y la gira por Australia) y lo que se viene presentará mayores dificultades: dos partidos con Sudáfrica (el de la Argentina A y un test) y el viaje por Inglaterra (el segundo equipo se medirá con Combined Services y un test en Twickenham). Este es el cara a cara con Marcelo Loffreda:

-¿Cuál es el balance de estos seis meses?

-Estoy muy contento y satisfecho por todo lo que sucedió hasta ahora. Especialmente, disfruté de lo que hice, un aspecto importante para que la cosa sea más completa todavía. Desde el aspecto rugbístico, me parece que fue positivo, porque se fortificó el grupo y ésa es la combinación adecuada para después reflejarla en un buen juego.

-Entonces, ¿podemos presumir que lo que vendrá puede ser superior?

-Vamos a apuntar a un crecimiento, yo quiero que los Pumas crezcan en su juego, que los jugadores tengan la posibilidad de ser más ambiciosos y creativos. Siempre teniendo en cuenta contra quién jugamos, cuáles son nuestras limitaciones y cuáles pueden ser las posibilidades de desarrollar un mejor juego. Por ejemplo, si pretendemos jugar de igual a igual con un centro australiano o sudafricano, no estamos en condiciones de vencerlo en un frente a frente; tenemos que buscar el camino que nos permita poder superarlo en la lucha individual, pero en la forma que más nos convenga. Nosotros somos más fuertes en todo lo que sean situaciones agrupadas, entonces, aprovechemos esa ventaja. Tenemos que ser inteligentes en eso.

-¿Qué aspectos del juego querés pulir?

-Me gustaría tratar de mejorar el hecho de no involucrar tanta gente en las formaciones. Estamos acostumbrados a viajar todos en racimo de una formación a otra. El juego moderno marcó otras cosas; ahora son todos mini rucks, mini mauls o hasta sólo situaciones de tackle. Entonces, para poder organizarnos defensivamente, necesitamos tener ese criterio y esa visión.

Queremos manejar el rugby como fue creado; éste es un juego de concentración y de dispersión, concentración y dispersión. ¿Cómo lo hacemos? Teniendo la iniciativa. Con la pelota en nuestro poder, debemos demostrar cuándo queremos que el rival se agrupe o se disperse. Es muy difícil conseguirlo, pero tenemos que dejar el juego esquemático al que estamos acostumbrados; nosotros pasamos de una formación fija a otro punto de encuentro, que se transforma en otra formación. Buscamos mayor flexibilidad.

Y cuando no tenemos el balón, debemos ser más agresivos y efectivos en la marca. También tenemos que trabajar sobre la concentración; no pueden sorprendernos. Nos pasó en Australia y ahora con la Argentina A ante Queensland, que nos marcaron tries en los primeros minutos. Este es un problema por resolver.

-¿Los Pumas tienen un buen recambio?

-Creo que están viniendo jugadores de mucha calidad y potencialidad. En la gira por Australia aparecieron algunos chicos que respondieron con muchísima presencia y entereza. Además, en el Campeonato Argentino se nota, al menos, que Buenos Aires tiene un muy buen nivel de jugadores. Esto te entusiasma para seguir adelante, porque sabés que vienen jugadores de calidad.

-¿Hasta qué punto te complican o condicionan las diferencias entre un jugador profesional y los que están en el país?

-El jugador que está acá se está acercando al del exterior, los estamos preparando para que esas diferencias no sean profundas. Con los que están en Europa hacemos hincapié en los movimientos estratégicos del juego; no necesitamos profundizar en la preparación física o las destrezas individuales, algo que sí hacemos con los que juegan en el país.

Por su formación, los que actuán en el exterior hacen un gran aporte, han mejorado el nivel del seleccionado, algo que tal vez no se advierta en el ambiente local. Igualmente, a nivel nacional noto que se están haciendo cosas para mejorar el juego, los entrenadores se preocupan por especializarse y hay apoyo de la UAR en el coaching. Me parece que el nivel local está evolucionando, por supuesto que dentro de nuestras limitaciones.

-Por su juego y por lo que generan, ¿los Pumas están en condiciones de llenar el estadio de River?

(piensa unos segundos antes de responder) -Todavía no creo que podamos llenar River, eso lo podemos conseguir dentro de uno o dos años. Habrá que desarrollar un buena promoción, regalar entradas (esto siempre se hace con las divisiones infantiles y esta vez se aumentará la cantidad). Pero el objetivo principal es que el seleccionado demuestre una excelencia tal para atraer cada vez más chicos a este deporte. Y ahora vamos a necesitar muchísimos chicos para llevar a River (risas)...

-¿Después de la gira por Inglaterra dejás el cargo?

-Sí, ahí termina mi etapa. Después no sé que va a pasar. Eso es algo que no depende de mí, porque en la UAR habrá renovación de autoridades (hay elecciones en marzo y Luis Gradin dejará su lugar en la presidencia) y no sé si las nuevas autoridades querrán que continúe. En el rugby argentino han ocurrido tantas situaciones de falta de sentido común e impredecibles, que puede suceder cualquier cosa...

-Pero, ¿tenés ganas de seguir?

-¡Por supuesto!

Una solución para controlar el exodo

Desde que está en los Pumas, una de las preocupaciones que demostró Loffreda es el éxodo de jugadores (actualmente, hay 16 hombres del plantel en clubes de Europa). Controlar este flagelo es una misión complicada, pero con la reciente aprobación de un viático para los rugbiers que están en nuestro país (se les dará 600 pesos), el coach nacional cree que se empezó a combatirlo.

"La realidad argentina nos limita mucho y no hay con qué darle al poder del dinero del profesionalismo. Pero, al menos, se dio un paso importante. La ayuda es fundamental, pero habría que ampliarla a un espectro de más jugadores. Es verdad que si afuera les ofrecen un muy buen contrato se van a ir; pero si acá tienen un pequeña remuneración, cuando tengan una oferta por poca plata de Europa van a dudar en irse.

"Los tiempos del rugby argentino -agregó- son distintos a los del contexto general. Y por supuesto que estos cambios no se están dando a la velocidad que me gustaría que se den, pero es nuestra realidad y debemos adaptarnos", indicó.

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