Ahora, a disfrutar de Nalbandian

Por Alfredo Bernardi De nuestra Redacción
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27 de enero de 2005  

Después de tanta adrenalina y tensión, las horas posteriores a una derrota como la que vivió David Nalbandian por los cuartos de final en el Abierto de Australia se convierten en algo parecido a una pesadilla. A cualquier deportista de esta clase, más allá de que se trate de uno de la elite del circuito, le duele perder un partido como el de ayer.

En eso, Nalbandian no es una excepción. Pero a la distancia, después de haber contemplado su actuación a lo largo de estas dos semanas, la visión es diferente. El cordobés se fue de Melbourne a lo grande y este resultado, doloroso, por cierto, puede ser el puntapié de una era diferente.

Es muy sencillo: este Nalbandian versión 2005 que transitó por el rebound ace australiano es notoriamente distinto de lo poco que se pudo ver -por las constantes lesiones- durante los últimos doce meses. A su habitual inteligencia, factor decisivo que orienta su juego, el cordobés le agregó un serio y prolijo trabajo físico durante la pretemporada, bajo la conducción de Javier Valdecantos, que se hizo evidente a la hora de resistir el ritmo de dos correcaminos como Coria y Hewitt.

Hoy, llega a la pelota con más tranquilidad, mantiene peloteos más largos -antes trataba de definir con mayor celeridad- y eso le permite, al margen de su facilidad natural para moverse en superficies rápidas, armar un combo ideal: físico, tenis y coraje, las tres condiciones que lo dejaron cerca de destrozar el sueño australiano.

Por todo esto es posible aventurar una temporada de crecimiento pleno. Hace dos años que está instalado entre los diez mejores del mundo, sigue siendo un clásico en los torneos de Grand Slam y ya puso en evidencia la suficiente madurez como para pegar el salto hacia los tres primeros lugares del ranking, el gran objetivo para 2005.

Sólo es cuestión de tiempo, además de saber tomar de esta derrota el costado positivo. Que lo tuvo y en varios aspectos. Y no lo dude: con este nivel de juego, mente y estado físico, Nalbandian está para pelear con buenas armas el N° 1. Más allá del rey Roger Federer.

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