Complicados

David Nalbandian y Mariano Puerta perdieron ante Karol Beck y Michal Mertinak por 7-6 (7-5), 7-5 y 7-6 (7-5); Eslovaquia pasó al frente por 2-1, en Bratislava; la derrota oscureció las aspiraciones argentinas de llegar a la final; hoy, Guillermo Coria se enfrentará con Dominik Hrbaty, con la necesidad de imponerse para mantener la ilusión; a continuación, Nalbandian se medirá con Beck
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25 de septiembre de 2005  

BRATISLAVA.– De manera oscilante, el misterioso encanto copero se menea en los rincones del Sibamac Arena National Tennis Center. Otra vez la alegría por el lado eslovaco y nuevamente la mueca de preocupación en el rostro de los argentinos, después de un duro sábado de dobles que se cerró con el traspié de David Nalbandian y Mariano Puerta en uno de los puntos que eran considerados clave para el desarrollo de la serie.

Ante Karol Beck y Michal Mertinak, tanto Nalbandian como Puerta cayeron por primera vez en su carrera en un partido por este certamen, y dejaron a la Argentina a un punto de la derrota por la semifinal de la Copa Davis, esa valla siempre complicada para el tenis de nuestro país. Tras 2h45m, los eslovacos se impusieron por 7-6 (7-5), 7-5 y 7-6 (7-5) y quedaron en ventaja por 2 a 1 en la serie que continuará hoy (ver aparte), y en la que se necesitarán sí o sí los dos triunfos para acceder, después de 24 años, al encuentro decisivo por la Ensaladera de Plata.

Y bien puede decirse que, luego de la contundente actuación de Nalbandian y Puerta en el césped de Sydney, las ilusiones del conjunto nacional por una victoria estaban centradas en este punto, que se resignó por tercera vez –las otras fueron ante Croacia y Belarús– desde el regreso al Grupo Mundial, en 2002.

Pero el dobles eslovaco, compuesto, comparativamente, por dos tenistas de menor calidad, se transformaron en una muralla inexpugnable para los top-ten cordobeses.

Si hubo alguien que creció en esa ruidosa caldera colmada por 4000 personas y que se puso sobre su espalda el encuentro, fue Karol Beck, de rendimiento parejo y consistente. No se detuvo cuando los argentinos le quebraron el saque –el único del partido–, y mantuvo la confianza de su compañero, que sólo mostró el saque, tema importante, como su mayor virtud.

¿Los argentinos? El gran problema fue que nunca funcionaron de modo compacto. Puerta desarrolló una gran tarea en ese primer parcial en el que Mertinak, pese a los latigazos de más de 200 km/h, ofrecía huecos con el servicio. Pero el inconveniente era que Nalbandian estaba lento y no le funcionaba la devolución. Entonces, todo era más complejo. Sin precisión, el dobles se complicaba. Mucho más en esa carpeta de acrílico que entrega pocas oportunidades para la reacción.

Y esos altibajos fueron aprovechados por los ganadores para apretar sobre el servicio de Puerta en el tie-break. Con coraje, los argentinos levantaron cuatro set points. Pero un saque de Beck empezaría a inclinar la balanza para los locales.

Nada estaba definido, pero en esto de la Copa Davis un par de puntos suelen resolver las situaciones. Y la gran oportunidad para los argentinos llegó tras la recuperación del game que le habían quebrado a Puerta. Nalbandian tuvo la mejor posibilidad y perdió su servicio. Eslovaquia ganó el juego siguiente y se puso la mitad del dobles en el bolsillo.

El capítulo decisivo entregó una historia similar, de games parejos y sin quiebres. Hasta que el tie-break entregó el mazazo decisivo. En el medio, todo el drama que no se había vivido en lo previo. Una ventaja de 4-0 para los eslovacos, que ya contaban con Mertinak lesionado en la mano –posiblemente con una fisura en el pulgar derecho–, tras una caída previa. Uno a uno fueron transcurriendo los cinco match-points, en los que Puerta y Nalbandian entregaron las últimas gotas de combustible. Hasta que una serie de toques, la mejor del partido, finalizó con una volea de Nalbandian estrellada contra la red. El Sibimac Arena estalló como nunca. Todo el equipo eslovaco era una fiesta, mientras Gastón Gaudio, tirado en una silla, contempló, atónito, durante tres minutos la fiesta de los tenistas y los hinchas locales. Era el símbolo del duro impacto que había generado, entre los argentinos, la derrota en el dobles.

6 años y cinco meses transcurrieron desde la última derrota de Mariano Puerta por la Copa Davis. Fue en Salinas, en abril de 1999, ante el ecuatoriano Nicolás Lapentti, por la primera rueda de la Zona Americana.

3 años después de su primer traspié, David Nalbandian cayó por la Copa Davis. Había perdido con Marat Safin, en la semifinal ante Rusia. Para el cordobés, fue la primera derrota en dobles.

Obligados a ganar

BRATISLAVA (De un enviado especial).– Con la obligada misión de obtener dos triunfos, hoy, desde las 15 (las 10 de Buenos Aires), la Argentina saldrá a disputar los dos singles ante Eslovaquia. En primer lugar, Guillermo Coria se medirá con Dominik Hrbaty, que cuenta con cuatro victorias en seis enfrentamientos; a continuación, David Nalbandian jugará con Karol Beck, ganador del único match entre ambos, en Montreal 2005. TyC Sports comenzará su transmisión a las 9.30, y en caso de que haya encuentros en juego, cambiará a TyC Max –sin codificar–, a las 14.

Sólo en dos ocasiones en la Copa Davis la Argentina logró dos triunfos en la última jornada para revertir un 1-2. La primera vez fue en diciembre de 1976, cuando se impuso a Brasil, en San Pablo, con victorias de Guillermo Vilas ante Tomas Koch y de Ricardo Cano frente a Carlos Kirmayr.

La segunda sucedió en abril de 1990, en el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club. En esa ocasión, tras la ventaja de 2-1 que contaba Alemania, Martín Jaite logró la victoria más importante en este torneo al conseguir la igualdad ante Michael Stich y, posteriormente, Alberto Mancini, actual capitán del equipo argentino, logró el punto decisivo ante Carl-Uwe Steeb.

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