Disfrutó y se lució

David Nalbandian volvió a jugar al tenis tras siete meses y se mostró casi intacto de la operación en la cadera; en una exhibición en San Juan, venció a Massú 6-2 y 6-1 y, mañana a las 21, jugará la final con Gaudio; "Por ser el primer partido no me quejo para nada", dijo el unquillense
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12 de diciembre de 2009  • 23:35

SAN JUAN.- David Nalbandian disfrutó con creces el hecho de volver a jugar, y encima, de hacerlo en su país. No abundan las posibilidades de ver al cordobés en acción, y menos aún fuera de Buenos Aires, por eso tiene mucho de especial este regreso, con un primer episodio que se desarrolló en el estadio Aldo Cantoni de esta ciudad.

A tres semanas de cumplir los 28 años, el unquillense disputó su primer partido en más de siete meses. Y lo hizo con un rotundo triunfo sobre el chileno Nicolás Massú por 6-2 y 6-1, en el encuentro que completó la primera jornada del cuadrangular de exhibición San Juan Minero, ante unos 5000 espectadores. A primera hora, Gastón Gaudio derrotó por 7-5 y 6- 4 a Guillermo Cañas, y de este modo, se enfrentará con el Rey David en la final que se disputará mañana, desde las 21.

Satisfecho por la recepción que le dio el público sanjuanino, Nalbandian comentó: "Es imposible no jugar motivado con la cálida bienvenida que me dieron. Fue algo emocionante, muy lindo."



Sobre su producción, reconoció: "La verdad es que me sentí bien. Los nervios del partido todavía los tengo, y eso significa que estoy con ganas de jugar. En cuanto al juego, puedo errar, pero la idea es probas, tratar de apretar el acelerador para tener un panorama más real de lo que es la competencia. Aquí no importaba tanto el resultado y sí el hecho de jugar, sumar puntos y games, sets, y ver cómo estaba."

Nalbandian resolvió con holgura el primer examen de su regreso. Empezó de la mejor manera, con un ace. Y lo redondeó en menos de una hora con una tarea concluyente. Motivado por las ganas de volver a jugar, arrancó como una locomotora desde el primer punto, sin darle respiro a Massú. Al margen de la falta de partidos y de que está en medio de una intensa pretemporada, el cordobés mostró un muy buen saque, mucha firmeza en los golpes, y en lo que acaso haya sido lo más importante, una soltura en los movimientos que fue de menor a mayor.

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