El adiós soñado por Nalbandian

El cordobés se retiró con una fiesta en La Rural, en la que lo acompañaron Nadal y Djokovic, números 1 y 2 del ranking; calor y color en una jornada en que el Rey David se fue envuelto en el reconocimiento
José Luis Domínguez
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24 de noviembre de 2013  

No fue un sábado más en La Rural. No podía serlo con tantas figuras, con esa fiesta que se presumía espléndida y se hizo realidad, así, como se esperaba. El predio de Palermo fue escenario de una jornada repleta de emociones de principio a fin. Porque hubo un espectáculo del tenis, y también hubo una despedida, la de David Nalbandian, acaso el representante más destacado de la generación conocida como la Legión, y que –sobre todo– dejó su rastro en la Copa Davis. El Rey David disfrutó una celebración de ensueño. Un adiós con sol a pleno, envuelto en el afecto que le tributaron unos 10.000 espectadores, con la participación de Rafael Nadal y Novak Djokovic, números 1 y 2 del ranking mundial. Por muchas razones, el cordobés jamás olvidará su último día como jugador.

El unquillense ya había vivido la primera parte de su adiós en el Orfeo Superdomo el jueves pasado, ante el público cordobés; ayer, nuevamente contra Nadal, le tocó disfrutar el homenaje del público porteño. La tarde transcurrió en un ambiente distendido desde el primer momento. "Gracias David, por tanta magia", se le escuchó a alguien del público antes del primer punto, y un aplauso respetuoso y sincero marcó el comienzo. "Seguí un año más", "Jugá la Davis en febrero", fueron los pedidos que más se hicieron escuchar, aun cuando el cordobés había dejado bien en claro que su hombro derecho no le permite sacar y jugar en condiciones de alta competencia.

Del otro lado, Nadal recibió un tratamiento de estrella de rock; adorado por la platea femenina (abundaron los "Te amo, Rafa", "Casate conmigo", y hasta sonó un destemplado "¡Embarazame!"). El zurdo español acompañó el show con toques de su jerarquía; por allí, cuando prendió el motor, se entusiasmó y ganó varios puntos seguidos, el público le pidió : "Aflojá Rafa, que hoy se retira David". Uno de los ball boys se dio el gusto de pelotear un par de minutos contra Rafa, en uno de esos regalos inesperados e inolvidables. Tuvo su momento de reconocimiento con un "Olé olé olé

Rafa Rafa", cuando estaba a dos puntos del final. "Volvé en febrero que te queremos, Rafa", fue la frase que despertó la sonrisa del número 1. Hace rato que el ATP porteño le abrió las puertas al manacorense; se sabe que el año pasado eligió no venir, pero es probable que en los próximos días haya novedades auspiciosas al respecto.

Un smash del zurdo marcó el final del singles, con un 6-3 y 6-4 anecdótico para el mejor jugador de la temporada 2013. Nalbandian arrojó su muñequera al público, pero el espectáculo no terminó allí ni hubo tiempo para melancolía, porque enseguida entró en la cancha un médico para tratar a Nalbandian… Pronto, todos cayeron en la broma: ése fue el sketch que Djokovic realizó para hacer su ingreso. El serbio, siempre de espíritu festivo, es el más desinhibido de los jugadores top y el que aporta la cuota de inventiva y gracia para sorprender al público. Si bien de a ratos se muestra histriónico, le sobra timing para manejar el show.

Nole se juntó con Nadal para conformar un "Resto del Mundo" contra Nalbandian y Pico Mónaco, en un dobles que duró un set, pero que estuvo repleto de lujos y esas jugadas armadas y clásicas de una exhibición que divierten a todos: el tres jugadores contra uno, fantasías, destrezas en la red –descolló Nole con una volea de espalda a pura elasticidad–, bromas, y claro, algún golpe en serio. Hasta que una devolución ganadora de Djokovic bajó el telón del juego, con un 6-4 para él y Rafa. Con Sossie, su pequeña hija de seis meses, en brazos, Nalbandian recibió la última ovación de su carrera; a su lado, también aplaudían Nadal y Djokovic.

Habrá que empezar a acostumbrarse a no ver más en acción ese prodigioso revés de dos manos, aquel talento que le permitió ganar 11 títulos, incluidos el inolvidable Masters de Shanghai y aquellos Masters Series en los que venció a Nadal, Federer y a Djokovic. Por juego, pero también por personalidad, Nalbandian dejó una estela. Su despedida fue, en cierto modo, el cierre de un ciclo para el tenis argentino. Para el cordobés es tiempo de vivir una etapa personal distinta; ayer escribió su última página como tenista, acompañado de grandes rivales y amigos de los courts. De la mejor manera, la que seguramente imaginó cuando decidió enfundar la raqueta por última vez.

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