"Es la peor piedra de mi vida"

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22 de diciembre de 2001  

Sentado en una sala de reuniones del complejo de torres en el que vive en Belgrano, Guillermo Coria mascullaba bronca. "Es la peor piedra de mi vida. Juro que no me quise drogar. Pero no me van a doblar, voy a tener más fuerzas que nunca. Nadie me va a quitar el sueño de ganar en Roland Garros, me muero por volver a jugar."

-¿Qué explicación le das a todo lo que te pasó?

-Soy inocente. Las pastillas que tomé las ingiere todo el mundo en el circuito; es un frasco de venta libre que se fabrica en los Estados Unidos. Analizaron las pastillas y se demostró que estaban contaminadas. No sé por qué me sancionaron.

-A diferencia de lo que había ocurrido con Chela, los trascendidos del caso no corrieron. Es más, la noticia cayó como una bomba.

-Mantuve el silencio porque tenía confianza en lo que pasaba. Ellos conocen ese producto y te lo autorizan en el curso que dan en la ATP. Tenía fe en que no me iban a sancionar. Mirá, hasta tengo los pasajes para irme el 25 de diciembre a Australia para disputar la Copa Hopman (torneo mixto de exhibición en el que iba a participar con Paola Suárez) y la gira por Oceanía. Repito, después de escuchar a la gente del tribunal estaba convencido de que no me sancionaban. Si hasta uno de los miembros le dijo a mi viejo que tenía que estar orgulloso del hijo que tenía. Estoy cargando un odio terrible: si el 17 de septiembre nos mandaron a todos los jugadores una nota diciendo que había vitaminas contaminadas... Esto es terrible: no fui escuchado por la ATP.

-¿Ahora qué vas a hacer?

-Tomarme unas vacaciones, bien lejos y volver para hacer una pretemporada con todo. Si ya tenía la sangre en el ojo por el tiempo que estuve parado por la lesión en la muñeca izquierda, ahora me voy a matar por volver a tener buenos resultados.

-Es prematuro imaginar la vuelta, aunque hay algo que será complicado de asumir para el grupo de nuestro país, luego de los dos casos en menos de un año.

-Tendré que seguir demostrando que soy inocente. Tuve mala suerte y no quise consumir nada prohibido.

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