Frente al examen más difícil

Por Alfredo Bernardi Enviado especial
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25 de septiembre de 2005  

BRATISLAVA.- Azares o misterios, la Copa Davis le entrega para la jornada decisiva de la serie semifinal ante Eslovaquia un buen examen para la mejor formación argentina de la historia de la Copa Davis: la posibilidad de revertir un 1-2, algo que sólo sucedió en dos ocasiones. O haciendo un poco de memoria, ¿no fue la misma situación en la que se encontraba Eslovaquia, hace siete años, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club cuando le propinó a la Argentina la última derrota como local?

No todo está perdido. El conjunto que conduce Alberto Mancini se encuentra ante una gran oportunidad de desquite. Y el que tendrá la ocasión de poner la primera carta sobre la mesa es Guillermo Coria. El cuarto punto ante Dominik Hrbaty puede otorgarle el gran empujón anímico que el jugador de Venado Tuerto está necesitando para recuperar la confianza. Que se la dio Mancini después de lo sucedido el viernes ante Karol Beck. Que se la dieron sus compañeros, ayer, después de la derrota del dobles. El mal trago de anteayer merece una vuelta de hoja.

Esa ilusión se alimentó tras contemplar que luego de la derrota del dobles, Coria optó por meterse en la cancha con el canasto y practicar, durante más de una hora, servicios junto con Gastón Etlis y Martín Rodríguez. Si padece el síndrome del servicio, ¿no es ello un símbolo de querer meterse en el asunto?

Coria sabe bien lo que se juega hoy. Y los eslovacos, con el resultado parcial en su favor, también tienen en cuenta que enfrente tendrán a dos top-ten, que más que nunca tendrán que sacar a relucir su condición de tales. Por otro lado, Nalbandian conoce, también, que una victoria de Coria podrá permitirle revivir rápidamente su desquite tras la derrota de ayer.

Tanto Coria y Nalbandian vivieron muchas situaciones similares como juniors. En esos días, solían salir airosos. Hoy serán los encargados de responder el primer test complejo en la Copa Davis. No fueron pocas las veces, como chiquilines, en las que a partir de la adversidad se las ingeniaron para construir victorias. Habrá que ver cómo se desenvuelven entre los azares y los misterios de la Ensaladera de Plata. Que todavía no está perdida.

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