La Legión deja su marca

Coria, Chela y Zabaleta ya están en la tercera rueda del abierto francés; cayeron Puerta y Clarisa Fernández, semifinalista el año último; hoy juegan otros cinco argentinos
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29 de mayo de 2003  

PARIS.– Los nombres fuertes en los que se apoya la Legión siguen dejando su marca en Roland Garros. Es que más allá de las costumbres, las tradiciones y el sabor especial que provoca este torneo entre nuestros jugadores, los argentinos ya sacaron patente de identidad propia. Diseminados de una punta a la otra de este sensacional complejo, se convierten en la atracción para los 35.000 espectadores que buscan saciar sus ganas de tenis.

Y ellos responden a la propuesta quedándose con el pasaporte para la tercera rueda de la prueba que reparte 13.044.055 millones de euros. Con seguridades o sobresaltos, según el caso, Guillermo Coria, Mariano Zabaleta y Juan Ignacio Chela dieron un paso victorioso. Fue tiempo de despedidas para Mariano Puerta y Clarisa Fernández, con lo cual son ocho los argentinos que siguen en carrera, de los cuales cinco volverán a actuar hoy, desde las 11 (las 6 de Buenos Aires).

Bien puede decirse que Guillermo Coria aprobó un examen complejo. No por el tenis, sino consigo mismo. Su éxito ante Kiefer por 6-3, 5-7, 6-3 y 6-1, supuestamente sencillo, fue un toque de atención. Por una seguidilla de actitudes de las que luego se arrepintió y que, de repetirse en el futuro, puede costarle algún dolor de cabeza.

El N° 5 de la Carrera de los Campeones y 7° del Ranking de Acceso arrancó con lo mejor de su repertorio, al estilo Coria: control de acciones, manejo completo del rival y definiciones con lujo, o bien, con extrema precisión. En poco más de una hora ganaba por 6-3 y 3-1. Y, de repente, se cayó. Desde fuera del court no se vislumbró el motivo por el cual se le cayó el sistema. Gritó, insultó, arrojó su raqueta y se enfureció con las pelotas. Kiefer (110° y 77°), que estuvo entre los diez mejores del mundo a fines de 1999, tomó posesión del terreno cedido e igualó el score.

Fue una ráfaga de casi una hora de distracción que a Coria no le costó caro de casualidad. Pero el venadense volvió al court N° 1 y desplegó el juego que lo llevó a ser una de las atracciones del torneo. Y se llevó no sólo el premio por la victoria –ahora jugará con el húngaro Attila Savolt–, sino una camiseta de Paris St. Germain, que le regaló Martín Cardetti, el ex delantero de River, que se acercó para ver a Coria.

Por la mañana, Zabaleta (23° y 39°) se había convertido en el primer ganador de la jornada. Ante el eslovaco Dominik Hrbaty (49° y 62°), un clásico verdugo de argentinos, el tandilense confirmó el buen momento por el que está pasando y se impuso por 6-2, 6-4 y 6-2. Dominó con su saque, lastimó con el drive y abrió con efectos a un adversario temible, que prefiere otro tipo de choque tenístico, digamos algo más rápido y veloz.

En ese sentido, Zabaleta desarrolló su tarea con demasiada armonía, la paz que seguramente le transmite el hecho de estar acompañado por un nutrido grupo de familiares y amigos que vinieron a verlo. El pupilo de Alejandro Gattiker quebró en nueve oportunidades al eslovaco y siempre fue el dueño del partido. Lo espera el marroquí Younes El Aynoui, un ex compañero de entrenamiento del tandilense –cuando era dirigido por Eduardo Infantino– que se impuso en las siete ocasiones en las que se midieron.

Chela (37° y 35°) estuvo certero y más suelto que en su debut. Manejó a su antojo al italiano Giorgio Galimberti (131° y 117°) para ganar por 6-2, 5-7, 6-2 y 6-1. El próximo desafío será el español Carlos Moya, uno de los candidatos al título. Molesto por un estado gripal, Puerta (137° y 97°) se despidió del abierto francés ante Galo Blanco por 6-2, 6-2 y 6-4, mientras que la que seguramente sentirá un golpe por el traspié será la cordobesa Clarisa Fernández (28ª), semifinalista el año último, eliminada por la austríaca Barbara Schett por 6-4, 5-7 y 6-1, un traspié que marcará un gran descenso en el ranking mundial.

  • Un paro que preocupa. Ayer el gobierno francés aprobó una controvertida reforma jubilatoria, que incrementará los años de trabajo para los franceses. Por eso se anunció que, a partir del lunes, habrá un paro de transportes por tiempo indeterminado, medida que en Roland Garros están mirando con cautela porque podría afectar el desarrollo del certamen.
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