Leonardo Mayer, después de sufrir un golpe de calor en el US Open: "Hasta que no se muera alguien no van a parar"

Leo Mayer, en su partido ante Laslo Djere
Leo Mayer, en su partido ante Laslo Djere Fuente: AFP
José Luis Domínguez
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28 de agosto de 2018  • 20:55

NUEVA YORK - Leonardo Mayer cedió su servicio por segunda vez en el cuarto set. Tras quedar 1-2. parecía que se encaminaba hacia la silla de descanso, pero enfiló hacia la red y saludó a su rival, el serbio Laslo Djere. El correntino le dijo adiós al US Open en la primera rueda, sin poder resistir el agobio físico, en una jornada marcada por la combinación de altas temperaturas y fuerte humedad.

Después de varias horas de atención médica, el correntino se presentó ante la prensa. Y contó: "Lo que me pasó fue un golpe de calor. No aguanté. Yo transpiro muchísimo, eso hizo que perdiera mucho líquido, y no pude jugar, se me hizo imposible. He jugado otras veces con mucho calor, he aguantado bien y esta vez no se podía. Intenté y no podía, no me daba el cuerpo. Después de que gané el tercer set, fui al baño, volví e intenté jugar, y era imposible no pude y me retiré. Tampoco me iba a morir dentro de la cancha, no da para eso, estamos grandes".

El correntino amplió: "Era impresionante el calor que hacía. Después, cuando entré en el vestuario, había un montón que estaban tirados, todos igual que yo. Fue duro. Tampoco sentía la energía para seguir. A la vuelta del vestuario no aguantaba más, y no quería ir al límite porque se vienen después otras cosas".

Mayer, que el año pasado había llegado a la tercera rueda en Nueva York, insistió en que hay que acortar el juego: "No hay que jugar más a cinco sets. Eso quedó viejo para mí. Hasta que no se muera alguien no van a parar. Es imposible. Los partidos se ponen feos. Para mí, la única manera es acortar un poco, porque al calor no lo manejamos. Ya pasó en la Copa Davis". Vale recordar que el correntino había protagonizado un encuentro récord ante el brasileño Joao Souza en Buenos Aires, con 6 horas y 43 minutos bajo un intenso calor en el predio de Tecnópolis.

"Después pusieron 10 minutos de descanso, pero yo necesitaba una hora y media (risas), no iba a alcanzar con 10 minutos, se acordaron tarde. Cuando ya no hay más físico, no te alcanza dentro de la cancha. Esto fue impresionante, peor que Australia. Hoy había humedad y calor, una combinación que mata al cuerpo. En un momento no había nadie mirando el partido, en la cancha de al lado tampoco. Hay que jugar menos para que la gente disfrute los partidos", finalizó.

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