Nace una estrella

El australiano Nick Kyrgios, de 19 años, avanzó a la 3a rueda en el All England tras vencer a Gasquet, salvando 9 match points; perfil de un talento con golpes poderosos, que se entrenó con Federer
Sebastián Torok
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27 de junio de 2014  

Nicholas Hilmy Kyrgios nació en Canberra, la capital australiana; su padre, George, es griego; su madre, Norlaila, malaya. En abril cumplió 19 años y hace tan sólo un puñado de días alcanzó su mejor ranking en el tour: 144°. Tiene fuerte personalidad y sonrisa contagiosa. La temporada pasada fue N° 1 junior, campeón en singles de esa categoría en el Abierto de Australia y en dobles en Wimbledon. Ya conquistó challengers sobre clay, cemento y césped (tres de ellos, este año, en Sarasota, Savannah y Nottingham 2). Es el tenista más joven del cuadro principal de Wimbledon; superó la 1a rueda venciendo al francés Stephane Robert, pero ayer, en el cuarto día de competencia en el All England, dio un batacazo, derrotando a otro mosquetero, Richard Gasquet (13er favorito), por 3-6, 6-7 (4), 6-4, 7-5 y 10-8, en un partido al que le faltaron siete minutos para alcanzar las cuatro horas, en el court 2. Pero resultó aún más mágico porque Kyrgios salvó 9 match points y enfrentó los momentos de tensión con una sabiduría admirable.

Los ciclos de maduración son distintos en cada tenista, pero ningún especialista en el circuito duda de que este admirador de Roger Federer, Rafael Nadal, Michael Jordan y LeBron James tiene pasta de campeón. Empezó a jugar al tenis a los seis años, pero el básquetbol lo hizo dudar, hasta que a los 14 años se inclinó por el arte de las raquetas. Y es un distinto. Es más, en tiempos en los que hay un promedio de edad de 28 años entre los 100 mejores, si mañana derrota al checo Jiri Vesely (otra promesa, pero de 20 años) y avanza a los octavos de final de Wimbledon, el australiano se convertirá en top 100, el primero de la camada 1995 en conseguirlo. "Nace una estrella", tituló el diario Herald Sun, de Melbourne, en su versión digital. Hay muchas expectativas centradas en Kyrgios de un gigante como Australia, uno de los cuatro organizadores de Grand Slam. "Estaría mintiendo si te dijera que no siento la presión. Escucho mucho lo que dicen sobre mí. Está en mi mente cuando estoy jugando o cuando estoy entrenando, pero es algo que hay que pasar y bloquear. Hay que recordar por qué empezó uno a jugar en el deporte: porque lo amas", expresó en atpworldtour.com.

Mide 1,93 metro, es diestro, ágil, tiene tiros poderosos, revés de dos manos, un saque fortísimo (en dos partidos de Wimbledon acumula 50 aces) y sensibilidad para lanzar drops. Hace poco tiempo, Kyrgios acarreaba unos kilos de más y tenía movimientos aletargados, pero realizó un trabajo físico excepcional y esos desajustes ya parecen ser parte del pasado. Posee, al menos, cuatro auspiciantes de primer nivel. Y detrás suyo hay todo un equipo de relieve, apuntalado por Tennis Australia. Cuando no está compitiendo en el mundo, Kyrgios se entrena en los centros de alto rendimiento de Canberra o Melbourne, y tiene a su disposición psicólogos deportivos, nutricionistas y expertos en biomecánica. En 2011 participó de la Junior Davis Cup en San Luis de Potosí, y, según fuebuena.com.ar, Kyrgios era el jugador que mayor atención le prestaba a los consejos de Pat Cash (campeón en Wimbledon 1987), capitán de aquel equipo. Patrick Rafter, ex número 1 y capitán aussie de Copa Davis, lo hizo debutar en el equipo en 2013 ante Polonia y Nick ya posee cuatro partidos en esa competencia (uno de ellos, derrota ante Gasquet este año, por la 1a rueda, en La Roche sur Yon). Todd Woodbridge, ex doblista australiano, trabajando en la federación, añadió: "No le teme a nada".

"Roger es el atleta perfecto", confesó el diamante en bruto. En mayo, después de que su mujer diera a luz a los mellizos varones, el suizo invitó a Kyrgios a Zurich para entrenarse y preparar su aparición en Roma, y el joven Nick aceptó, encandilado. Ya empieza a hacer ruido en el ATP Tour. Y va escribiendo su historia en los Grand Slams, donde, tras superar clasificaciones o recibir invitaciones, ya logró triunfos, como ante Radek Stepanek en la 1a rueda de Roland Garros 2013. Este año, Kyrgios sólo enfrentó a un argentino y lo venció 6-3 y 6-4: a Facundo Bagnis (111°), en la semifinal de Savannah.

"Cuando lo enfrenté, él venía de ganar un challenger, estaba ganando partidos fácilmente y me preguntaba si le habían regalado los partidos. Pero me encontré con un atleta, un jugador que impone mucho respeto, grandote, que parece un gorila. Tiene un físico parecido al de Tsonga; tiene un gran saque y no pelotea: tira y tira. Lo más flojo que le vi es su actitud, porque si falla dos o tres tiros, se desconcentra, pero compite muy bien. Veo que tiene todo para llegar lejos; habrá que ver cómo madura. Está rodeado por un coach y un fisio, que es fundamental; lo tienen entre algodones", describió Bagnis a LA NACION.

No hay dudas: Kyrgios tiene todo para ser una estrella de las raquetas. El tiempo será testigo. Su ilusión crece apoyada en un gran talento.

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