Nadia Podoroska, la rosarina de 19 años que hoy debuta en el US Open, no se achica: “Mi sueño es ser la N°1 del mundo”

La emoción de Podoroska al ingresar al cuadro principal del US Open desde la clasificación
La emoción de Podoroska al ingresar al cuadro principal del US Open desde la clasificación
La única argentina que compite en el Abierto de Estados Unidos proyecta a lo grande desde su puesto 230 en el ranking, aunque todavía se asombra al compartir vestuario con las mejores del planeta
Xavier Prieto Astigarraga
(0)
30 de agosto de 2016  • 08:00

NUEVA YORK (De un enviado especial).– Sonrisa fácil, total predisposición, excelente humor. Queda por ver si son características habituales en Nadia Podoroska o si se dan en este momento en que su carrera tenística es lo que ella pretendía. Más, en realidad. Porque la rubia de 19 años se proponía llegar a jugar la clasificación para un torneo de Grand Slam, y fue más allá: la superó, ganando los tres encuentros. Por eso hoy, en el segundo turno de la cancha 15 de Flushing Meadows, cerca de las 14 de Argentina, y frente a la alemana Annika Beck, tendrá su debut absoluto en uno de los cuatro grande, el US Open .

Parece ucrania, pero es de Rosario. Hincha de Central, para más datos. Le gusta jugar al ataque, a diferencia de muchas en el circuito femenino. En una era de vacas raquíticas en el tenis nacional de mujeres, Podoroska es la única argentina en este Abierto de Estados Unidos. Llegó ahí porque alguien, a quien prefiere no mencionar, le solventa los viajes; si no, sería una más de las que quieren y no pueden. Por ahora, puede. Y si termina el año entre las mejores 200 del ranking, como calcula, podrá sin dependencia de terceros. Por ahora está 230°, pero piensa más alto a largo plazo: ser la mejor del planeta. Eso le contó a LA NACION antes del estreno de esta tarde.

–¿Cómo estás para el certamen?

–Vengo con tres partidos ganados y eso me da mucha confianza. Es mi primer torneo de Grand Slam, así que tengo mucha motivación, estoy muy contenta.

–¿Te cuesta creerlo o creés que es consecuencia natural de un crecimiento?

–Sé que es consecuencia de un crecimiento, pero no puedo creer que esté pasándome a mí, cuando una lo ve en otras jugadoras. Tuve un gran año y sé que es por eso, pero las primeras veces cuesta creerlo.

–¿Conocías el predio?

–Sí. Vine en 2014, para jugar en juniors. Fue una buena experiencia, porque esto es un mundo distinto. Es muy grande la diferencia de un torneo de Grand Slam con el resto, y venir en juniors me ayudó para que no me resultara todo tan nuevo.

–¿Te genera algo especial verte en el cuadro principal?

–¡Y sí, claro! La sensación es de escalofrío, por estar en el vestuario con las grandes jugadoras, comer con ellas al lado... Este ambiente me da cosa todavía, ¡pero hay que ir acostumbrándose!

–¿Proyectabas eso?

–¡Sí, claro que sí! Mi sueño es ser la número uno del mundo. Éstos son pequeños pasos que una va dando. Una no sabe bien cuándo van a darse, pero era lo que proyectaba, imaginaba y, obviamente, soñaba.

–¿Tu carrera viene dándose en los tiempos que planeás?

–Sí, aunque hay pasos que uno pensaba dar antes, y otros que pensaba dar después... Creo que éste es un gran resultado como para la edad que tengo, pero no hay que ponerse techos ni objetivos tan exigentes. Hay que hacer lo mejor que una pueda, y que los objetivos vengan solos.

–¿Cómo es tu tenis? El aficionado argentino todavía no lo conoce...

–No, claro. Me gusta ser ofensiva, tomar el control del punto. Ésa es mi identidad de juego.

–¿Tenés potencia, entonces?

–Exactamente, sí. Me gusta jugar bien cerca de la línea [de base], tratando de dominar el punto.

–Estás haciendo varias entrevistas. ¿Son parte de las cosas raras para vos?

–Sí, claro. Es todo diferente. Van apareciendo estas cosas, y hay que tomarlas como algo bueno, también.

–¿En 2014 viniste con alguien de tu familia o sola?

–Vine con mi entrenador, Carlos Rampello. Durante todo el año viajo con él. Trabajamos juntos desde casi nueve años. Es un buen sostén, porque estar tantas semanas fuera de casa es complicado, y tener una relación fuerte con él es una de las cosas que más me ayudan.

–¿Por qué estás sólo vos como argentina en este torneo?

–No sé. Puedo hablar por mí y decirte que mi constancia es la clave. Obviamente, el tenis femenino argentino necesita más apoyo. Yo tengo la suerte de contar con una persona que me ayuda a viajar, salir del país, algo difícil y muy costoso, que pocas chicas argentinas, aunque tengan nivel y ganas, pueden hacer. Eso es lo que más falta: apoyo económico que permita salir al exterior, que es donde realmente está el tenis, porque en Argentina el tenis femenino es muy escaso.

–¿La Copa Fed te interesa?

–Sí, claro. Tuve la oportunidad, ya, de disputarla. Ascender al Grupo Mundial I y tener buenos resultados en él sería un objetivo para el país. Me gusta mucho representar a Argentina y voy a jugar todas las veces que pueda.

–Dijiste que soñabas ser la número 1 del mundo. Te resta escalar 229 puestos...

–Ahora estoy 230 pero con esto voy a quedar bastante mejor. Creo que entre las 200 primeras. Me tomé con tranquilidad los partidos de la qualy, disfrutándolos por haber cumplido el objetivo del año, ¡y me dio mucho mejores resultados!

–Y si pasás una primera rueda de Grand Slam...

–¡Ni hablar, obviamente! Todo puede pasar.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.