Nalbandian, una sombra

El cordobés se mostró lejos de su mejor nivel y cayó ante Coutelot, un adversario que sólo sumaba dos triunfos en los últimos doce meses
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30 de mayo de 2003  

PARIS (De un enviado especial).- Se trató de un golpe fuerte, de esos que hacen tanto ruido como si se tratara de la caída de una pared. David Nalbandian era considerado uno de los favoritos para estar en las instancias clave del torneo. Pero ya no está. En una mañana en la que estuvo desconocido, lejos de aquel cuyo tenis lo llevó a la final de Wimbledon o a grandes rendimientos en la Copa Davis, el cordobés fue una sombra. Lo despidió Nicolás Coutelot, cuya carta de presentación es ocupar el 173er lugar en la Carrera de los Campeones y el 208° en el Ranking de Acceso, ganador en 2h51m por 6-3, 6-3, 4-6, 2-6 y 6-1, con un final controvertido.

Para este francés, de 26 años, se trató de la victoria más importante de los últimos doce meses. Sólo había ganado dos partidos de ATP: en Bastad y en Palermo. Cuentan por aquí que el mal momento deportivo lo tenía sumido en una gran depresión, que lo hacía llorar en los partidos cuando llegaba a la silla para descansar. Además de la crisis emocional, al mismo tiempo fue investigado por el fisco francés por una supuesta evasión de la que fue declarado inocente.

Con toda esa sed de desquite, Coutelot, proveniente de la rueda de clasificación, con un estilo lancero -en la jerga tenística se llama así al que arriesga desde cualquier lado-, fue tan certero que enseguida puso groggy a Nalbandian: en poco más de una hora ya estaba dos sets abajo.

Pero es necesario aclarar que Nalbandian contribuyó a esa realidad: sacó mal, no tuvo la iniciativa y careció de movilidad, tema que se acentuó con una torcedura de tobillo. Coutelot frenó la máquina en el tercer capítulo y le entregó un resquicio al cordobés, que desde entonces se recuperó y estableció la paridad en el score.

Pero cuando tuvo que salir a completar la obra, rematarla, permitió que renaciera su adversario. Y todo se redujo a un segundo monólogo del francés que nuevamente embocó todo lo que tiró mientras Nalbandian, enfurecido, empezó a romper raquetas. Ya tenía una advertencia del árbitro por otro motivo, y cuando Coutelot sacaba 5-1 y 30-0 quebró la raqueta, fue a su bolso a tomar otra, algo que para el francés estaba prohibido y que originó una discusión con el umpire, primero, y con Nalbandian después de consumar la victoria.

Final para el cordobés, con una imagen que no fue de lo mejor. El lo sabe, porque esperaba algo más de su paso por París.

La polémica

PARIS (De un enviado especial).- La controversia por las raquetas rotas siguió después de la discusión entre Nalbandian y Coutelot. "Le dije que no sabía el reglamento, que ahora se pueden romper raquetas y que no me tienen que dar un punto en contra si tengo una advertencia", explicó Nalbandian.

"David tenía un warning . El partido estaba 5-1 y 30-0 y rompió otra raqueta. Normalmente, eso es punto de penalización. El umpire no lo dio. Era match-point para mí. Eso fue lo que le dije. Después, él me dijo: No le tenés que decir al umpire que me dé otro warning, vos sos mi amigo . Le contesté que más allá de la amistad, existen las reglas. No quería regalar el punto. ¿Y si después me daba vuelta el partido?", dijo Coutelot, y aclaró que se trataba de una anécdota.

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