Nick Kyrgios, Damián Steiner, los castigos y la discutida moral de la ATP

La irascibilidad del polémico australiano Nick Kyrgios, durante su debut en el US Open
La irascibilidad del polémico australiano Nick Kyrgios, durante su debut en el US Open Fuente: AP
Sebastián Torok
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28 de agosto de 2019  • 23:59

La ATP, asociación que rige el tenis masculino, demostró distinta rigurosidad a la hora de tomar decisiones disciplinarias. El caso de Nick Kyrgios es el mejor ejemplo. El tenista australiano, tan talentoso como insolente, tan atlético como poco caballero, se cansó de cruzar los límites y, sin embargo, los castigos fueron económicos. Y está claro que el actual 30º del ranking, con ocho millones de dólares embolsados por premios de torneos (mucho más por patrocinio), ni se inmuta por una penalidad relacionada con el dinero. Ni siquiera los US$ 113.000 de multa que recibió hace unos días tras un patético espectáculo en Cincinnati, en el que violó varias veces el código de conducta, abandonando el court para romper raquetas, diciendo obscenidades y escupiendo en dirección al umpire Fergus Murphy. Es la misma ATP que despide al experimentado umpire argentino Damián Steiner, supuestamente, por brindar "entrevistas periodísticas sin autorización", la que apenas comunica que investigará a Kyrgios luego de que el nacido en Canberra calificara de "corrupto" a ese organismo.

Kyrgios derrotó al estadounidense Steve Johnson el martes por la noche, por la primera ronda del US Open. Y en la rueda de prensa, al ser consultado sobre aquella sanción en Cincinnati, aseveró, con acidez: "Para nada. En todo caso, la ATP es bien corrupta, así que no me inmuto (.) ¿Por qué estamos hablando de algo que sucedió hace tres semanas cuando eliminé a alguien en primera ronda?". La ATP reaccionó. Le envío a algunos medios periodísticos un comunicado detallando que había abierto una investigación. El reglamento indica que una "infracción grave" se puede sancionar con un monto económico o con una suspensión temporal en la competencia. Esto último es lo que muchos reclaman, como para que Kyrgios sí sienta el rigor. Sin embargo, esto no sucedió hasta el momento.

El australiano, consciente del peso de sus palabras, se apuró en escribir un mensaje en sus redes sociales para tratar de suavizarlas: "No elegí las palabras correctas. Lo que quería decir es que veo un doble rasero, en lugar de corrupción. Sé que mi comportamiento a veces ha sido controvertido y me ha metido en problemas, pero mi problema es que veo que a mi alrededor hay gente que hace lo mismo y recibe menos atención por parte de los medios y no es sancionada".

Dentro del mundo del tenis se afirma que Kyrgios tiene "privilegios" y que es protegido por el show que genera (cuando compite bien, es toda una atracción). Ante un jugador que está fuera del Top 80 como Johnson (es 86º), por ejemplo, Kyrgios fue programado en el Louis Armstrong, el segundo estadio en importancia. "Si desde la ATP le hacen promoción y seguimos hablando de esto.", se quejó, en su momento, el propio Rafael Nadal. Su tío y excoach, Toni Nadal, en su columna habitual en el diario español El País, manifestó su sorpresa por la expulsión de Steiner y, sin nombrarlo, comparó la situación con Kyrgios. "Sorprende una censura de tal magnitud bien entrado el siglo XXI. Y sorprende muchísimo más que tal desproporción venga de la mano del mismo organismo que no solo no recrimina ni sanciona las declaraciones groseras de un tenista hacia otros, sino que más bien lo alienta a que 'no cambie nunca' (...) Siempre he desconfiado de la inflexibilidad de las personas y de los organismos que con actuaciones drásticas pretenden demostrar su pulcritud", es uno de los fragmentos del texto de Toni, titulado 'La absurda ejemplaridad'.

La ATP ya no puede tolerar la repetición de ofensas de Kyrgios; ni aunque sea atractivo para las diversas audiencias. Es momento de una sanción ejemplar.

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