"No me decido a retirarme, lo estoy elaborando"

Aún con dudas, Guillermo Cañas se fue a vivir a Miami, donde ya trabaja en su propia academia
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17 de diciembre de 2009  

De la Redacción de LA NACION.- Disputó su último encuentro oficial en la qualy del ATP de Hamburgo, en julio pasado, con una derrota ante el italiano Potito Starace. Después, iba a participar en la clasificación para el US Open, pero se bajó a pocas horas de empezar la prueba. Recientemente jugó un encuentro de exhibición que perdió con Juan Mónaco en Adrogué, y en la Copa San Juan Minero, cayó frente a Gastón Gaudio. A los 32 años, Guillermo Cañas está 191ero del ranking. Quiere jugar, pero no puede. O al menos, no puede hacerlo con la intensidad y el despliegue total de energía que se convirtió en un sello de su estilo. Una lesión en la muñeca izquierda –la que usa para el revés– lo tiene a maltraer. En algún momento tendrá que pasar por el quirófano. Y después tendría que empezar todo de nuevo, desde cero. Su espíritu de gladiador lo hizo levantarse una y otra vez. Pero, ahora, su vida tiene otro horizonte. Y hacia allí se enfoca Cañas.

"Estamos trabajando en una academia de tenis en el Crandon Park de Key Biscayne, en la sede del Masters 1000. Ahora vamos a cambiar las instalaciones, porque son cómodas para el torneo, pero la verdad es que necesitamos más canchas. Este es un proyecto que empezamos hace un año y se hizo realidad en septiembre pasado. Era un momento en el que estaba pensando si iba a dejar de jugar o no, y además Martín García, mi mejor amigo, se había retirado. El me preguntó si quería abrir una academia en Miami, porque además sabía que yo tenía ganas de vivir ahí. Y también está Gustavo Oribe, a quien conozco desde chico y estuvo todo el tiempo armando la academia, ocupado en la parte operativa desde noviembre del año pasado. Estamos muchas horas ahí, en la cancha, entrenando a los chicos… La verdad, si hace un año me preguntabas si me veía así, como entrenador, te iba a responder que no, pero me gusta, la paso bien, es algo nuevo y estoy contento".

–¿Por qué Miami?

–Tenía ganas de cambiar un poquito y decidí ir ahí. Se dio el proyecto así. Eso no quiere decir que dentro de unos años no quiera poner una academia en la Argentina, que también sería buenísimo, pero eso ahora es solamente una idea, y lo que estamos haciendo allá nos lleva mucho tiempo.

–¿No extrañas la familia?

–No, porque mis viejos van seguido; de hecho, el año pasado estuvieron casi cinco meses. Mi mamá (Mirta) se quedó más tiempo, le encanta Miami; mi hermana y mi sobrino también estuvieron, y además tengo varios amigos, así que en ese sentido no tengo mucha nostalgia. Por supuesto que hay cosas que sí se extrañan, cosas que sólo tiene la Argentina, pero es una decisión laboral que surgió y la aproveché.

–¿Te sentís más cómodo en Miami?

–No es una cuestión de sentirse cómodo. Hay cosas que amo y extraño de Buenos Aires, pero también allá hay cosas que en la Argentina no están y allá puedo estar más tranquilo. Quizás acá hay que pensar en muchas cosas, que es lo que le pasa a todos, que uno se acostumbra a vivir con inseguridad.

–Hace un par de años te asaltaron…

–Sí, pero eso no influyó. Porque uno se acostumbra y sabe de los riesgos que hay a veces viviendo en la Argentina, pero me tocó a mí como le podría haber tocado a otro. Pero es cierto que esos riesgos, allá, te los olvidás. Después, me entero de lo que pasa acá por lo que me cuentan mis amigos; no leo nada, salvo cosas puntuales. Tampoco es que me fui hace quince años y no volví nunca más; estoy atento y mi familia vive acá. Sí tengo claro que se está viviendo un momento duro.

–¿Y tu carrera como jugador?

–Tengo molestias en la muñeca izquierda… Es algo con lo que convivo; hay veces que estoy cinco o seis días sin dolores, y de repente vuelve. El jugador se acostumbra a vivir con el dolor, pero esto lo llevo hace ya un año y medio, y no es algo puntual, sino que aparece en cualquier momento, eso es lo que más desgasta, sobre todo mentalmente, por el hecho de no estar al ciento por ciento y no poder esforzarse al máximo. Por eso ahora estoy pensando en no jugar más. Es el momento de tomar una decisión y de analizar las cosas bien.

–¿Qué te dijeron los médicos al respecto?

–Que hay que operar, hay que abrir para ver qué pasa, porque ya se hicieron tratamientos, descanso… El sueño es despertarme un día y que no me duela más.

–¿Te retirarías en la próxima Copa Telmex?

–No lo sé. Todavía no me decido, es algo que estoy elaborando. No lo quiero decir ahora porque no quiero arrepentirme al no estar completamente seguro, y por otra parte, no tengo apuro. Cuando llegue el momento lo voy a anunciar y diré que se terminó una etapa de mi vida y ya está. Hay muchas posibilidades de que no juegue más en 2010, pero no quiero apurarme.

–La caída en el ranking, el hecho de jugar torneos menores, ¿influye?

–No, el problema es mi muñeca. Desde luego me encanta jugar los torneos grandes, como todos. Si me asegurás que la mano no me dolerá más, empiezo a jugar lo que sea; lo hice y lo volvería a ser. No depende de la categoría del torneo, sino de volver a disfrutar dentro de una cancha.

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