Novak Djokovic da batalla contra todo

Nole irá por el título en Australia para ratificar el N°1
Nole irá por el título en Australia para ratificar el N°1 Fuente: Reuters
Impaciente y dominado, igual derrotó al último campeón de Australia, Wawrinka, y se medirá en la final con Murray
José Luis Domínguez
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30 de enero de 2015  • 22:54

MELBOURNE.- Durante unas tres horas y media, el destino giró como una moneda en el aire. Sobre el piso azul del Rod Laver Arena, Novak Djokovic y Stan Wawrinka batallaron punto a punto, en un combate discreto, repleto de errores no forzados (118 entre ambos), pero cargado también de incertidumbre a partir de los altibajos, entre los mandobles del suizo y la destreza defensiva del serbio. Lo podría haber resuelto el serbio con más holgura, pero Wawrinka se negaba a resignar la corona que se calzó aquí hace doce meses, y trazó arabescos con su fantástico revés hasta vaciarse de energía. En definitiva, Djokovic se apropió de la segunda semifinal, y mañana, desde las 5.30 de nuestro país, volverá a cruzarse con Andy Murray en la final del primer Grand Slam del año , en otro duelo sazonado con su propia historia.

Djokovic había avanzado hasta la semifinal en velocidad crucero, sin ceder sets. Pero el N° 1 sabía que allí lo esperaba un cruce picante. En los octavos de final 2013, Nole se impuso 12-10 en el quinto set, y en los cuartos de final de 2014 el suizo interrumpió el paso del serbio hacia otra coronación al superarlo por 9-7, otra vez en un quinto parcial. El tercer episodio también llegó hasta el límite, y el serbio se las arregló para aprobar un duro examen por 7-6(1), 3-6, 6-4, 4-6 y 6-0, pero Wawrinka se fue con la frente en alto, sin nada más que entregar en el campo de batalla. "Estaba muerto mentalmente, sin energía. Mentalmente estoy pagando el precio de haber terminado la temporada pasada con la final de Copa Davis. Creo que no fue el mejor partido entre nosotros", admitió el suizo.

A Djokovic se lo vio falto de paciencia. Golpeó su raqueta contra el banco luego de ceder un saque, y hacerla rebotar contra el suelo, además de mirar de manera recriminatoria hacia el box donde estaba su entrenador, Boris Becker . Pero el que tomaba las decisiones erróneas en el court era el serbio. "Fue una gran lucha, aunque el nivel de mi juego no estuvo a la altura de lo que esperaba, hubo tramos del partido en los que jugué muy a la defensiva y le permití dominarme", dijo Nole.

En ese contexto, Djokovic no podrá permitirse tantos puntos débiles contra otro adversario que lo conoce tanto o mejor que Wawrinka. Con Murray son compañeros de generación -ambos nacieron en mayo de 1987-, y se conocen desde que se cruzaron en un torneo junior, en Francia, cuando apenas tenían 10 años. Desde aquellos tiempos hasta hoy protagonizaron duelos cada vez más trascendentes. En el campo profesional jugaron 23 veces, con 15 éxitos del serbio y 8 del escocés; cuatro de esos cruces fueron en finales de Grand Slam: Nole salió victorioso en Australia en 2011 y 2013 -también le ganó una semifinal en 2012-, y Murray lo superó en el US Open 2012 y en Wimbledon 2013. Ahora, la saga tendrá otro episodio en Melbourne Park.

Djokovic va por más en su Grand Slam preferido: Melbourne vio cuatro de sus siete coronaciones en majors, aquí celebró su primer gran éxito (2008) y repitió en 2011, 2012 y 2013. Del otro lado, Murray quiere quitarse de encima una espina. Vencedor en el All England y en Flushing Meadows, buscará agregar a Australia en su repisa de grandes conquistas luego de tres frustraciones. Porque, además de las dos finales perdidas con Djokovic, también cayó en 2010, frente a Roger Federer. Claro que, cuando perdió aquí, el escocés todavía no había ganado ningún Grand Slam y cargaba con la cruz de varias finales perdidas, hasta que Ivan Lendl le ayudó a encontrar las llaves de la gloria.

Murray viene en ascenso. En 2014 los resultados tardaron en llegar -su mejor Grand Slam fue Roland Garros, donde llegó a semifinales-, pero terminó bien el año, con tres títulos (Shenzhen, Viena y Valencia) que le devolvieron la confianza. En Australia, debió pasar obstáculos más complicados que Djokovic, pero superó con autoridad a Grigor Dimitrov, al ascendente Nick Kyrgios y a un Berdych que llegaba entonado luego de eliminar a Nadal. "En la pretemporada he hecho un gran trabajo con Amélie [Mauresmo, su entrenadora] trabajando un montón de cosas, y sobre todo el físico. Perder finales es siempre frustrante, pero llegar a cuatro, como en Australia es muy difícil. Me siento orgulloso de mi récord aquí, e intentaré hacer lo mejor posibles", destacó el escocés.

Del otro lado, Djokovic apela al déjà vu de los duelos anteriores. "No hay un claro favorito. El récord que tengo en finales contra él aquí me puede servir quizás como una ligera ventaja mental, pero no demasiado. No creo que él vaya a sentir esa presión. Y también estará muy motivado para ganar su primer título aquí. Cada uno sabe lo que puede hacer el otro. Que yo haya ganado siete de las últimas ocho veces que jugamos me da un plus de confianza. Pero también es cierto que él ya sabe lo que significa ganar un Grand Slam. Tenemos un juego muy similar y una manera muy parecida de encarar el tenis como profesionales, y nos conocemos desde hace mucho, por eso es muy especial jugar contra él". Como en un juego de espejos, el chico de Belgrado y aquel niño de Dunblane volverán a verse, raqueta en mano y red de por medio, una vez más. Con toda la gloria en juego

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