Por temor y desconfianza, Del Potro da ventajas sin su mejor revés

Después de su gran regreso, el tandilense aún convive con limitaciones para pegar el revés a dos manos; "Me juegan el 90% de los tiros a mi revés y doy muchas ventajas", reconoce
Sebastián Torok
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3 de marzo de 2017  

Del Potro, con cuentas pendientes en el juego
Del Potro, con cuentas pendientes en el juego

La madrugada de jueves ya se había derramado sobre las playas de Acapulco, el balneario del Pacífico. Juan Martín del Potro todavía estaba agitado y sudado por tanta humedad, pero principalmente porque había jugado –y perdido– contra Novak Djokovic hasta tan sólo unos minutos antes de llegar a la zona mixta. El tandilense, pese a su buena actitud y a los grandes latigazos de drive, se había despedido en los 8vos de final del ATP 500, al caer ante el serbio por 4-6, 6-4 y 6-4, en 2h38m. Una periodista mexicana tuvo una breve equivocación en la elaboración de su pregunta: “Algo que comentó y destacó Djokovic fueron tus tiros de revés, eh..., perdón, de derecha”. Del Potro, sonriente por el fallido, corrigió: “El revés no creo...”.

El tenista del milagroso regreso aún convive con limitaciones para pegar el revés a dos manos, un tiro que hasta antes de las tres cirugías en la muñeca izquierda era un recurso muy peligroso. Incluso, frente al propio Djokovic en la apertura de los Juegos Olímpicos, el golpe se asemejó al de sus mejores tiempos, y más tarde repitió frente a Marin Cilic en la final de la Davis. Por momentos, y no hace mucho, pudo sentirse pleno con ese impacto.

Pero al igual que la semana pasada en la mayoría de los partidos que disputó en su arranque de temporada en Delray Beach, el problema se volvió a manifestar en Acapulco. Y seguirá hasta que los obstáculos, psicológicos y deportivos, realmente desaparezcan.

“El drive me está funcionando, pero tengo que conseguir lo mismo con el revés. Me juegan el 90% de los tiros a mi revés y doy muchas ventajas; así y todo, la peleo como puedo, pero no es la manera como quiero jugar. De esa forma corro mucho. Me gusta pegarle fuerte desde los dos lados y todavía no lo consigo”, reconoció Del Potro. La distancia entre el efecto que causa su imponente drive y el daño que provoca su revés con slice –independientemente de que lo mejoró muchísimo en el último año– es abismal. Los tenistas top y los que tienen movimientos eléctricos aprovechan esa ventaja que el ganador de dos medallas olímpicas todavía entrega. La estrategia de los rivales del actual número 32º del mundo suele ser la misma: golpear incansablemente, de revés o invirtiéndose de drive, en dirección al revés del argentino. Frente a esta acción de los contrarios y ante la escasas respuesta con reveses con top, a Del Potro no le queda otra que ensayar tiros profundos y esperar el momento justo para dominar con el drive. Claro que pegando repetidamente con slice cruzado suele “dejar libre” la paralela, algo que los buenos tenistas suelen aprovechar. Una opción que la Torre de Tandil practica, pero en cuentagotas, es responder con un approach, pero son pocas las veces que avanza hasta la red para volear. Ante estas particularidades, suele perder mucha más energía de la que debería.

¿Por qué, luego de una temporada espectacular en la que se convirtió en la bandera del equipo nacional que ganó por primera vez la Copa Davis, Del Potro sigue pegando muy pocos reveses con dos manos? ¿Acaso le volvió a doler la muñeca operada tres veces en la Clínica Mayo, de Rochester? Pasa por una cuestión de confianza. El tandilense está sano. Pero las tres veces que entró en el quirófano y que en su momento le hicieron pensar que el retiro había llegado, le ocasionaron lógicos temores.

“Después de tres operaciones no es fácil, pero es la realidad. Mientras mi cabeza esté fuerte tendré que lidiar con estas cosas y nutrirme de otras, como del cariño que recibo de la gente en los torneos. Agarrarme de esas cosas lindas para seguir luchando”, describió Del Potro antes de dejar la costa mexicana. Sus próximos desafíos serán los Masters 1000 estadounidenses: Indian Wells y Miami.

Desde que regresó al tour, Del Potro golpea el tiro que más le condiciona la mano izquierda con una alteración técnica: lo hace en forma plana, para que la muñeca quede rígida sin rotación y haga el menor trabajo posible. En los seis partidos que jugó en el año, cuatro en Delray Beach y dos en Acapulco, principalmente golpeó con dos manos en las devoluciones de los saques. Luego, no mucho más. “Tengo un punto muy débil que todo el mundo ve –afirmó–. Ojalá que con el tiempo esa ventaja se vaya achicando y que el día de mañana me tiren a ese lugar y pueda responder mejor”. Ese será otro gran logro que lo seguirá acercando, al menos en el ranking, a los top.

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