Sukur, un ejemplo

El delantero y capitán de Turquía no había anotado goles en el torneo; ayer, marcó el tanto más rápido de la historia de los mundiales y se abrazó con sus rivales luego del cotejo
El delantero y capitán de Turquía no había anotado goles en el torneo; ayer, marcó el tanto más rápido de la historia de los mundiales y se abrazó con sus rivales luego del cotejo
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30 de junio de 2002  

DAEGU (De un enviado especial).– Un verdadero ejemplo. Porque se sobrepuso a las críticas y anotó un gol histórico. Porque tuvo una actitud de nobleza, tras el partido, cuando fue a buscar a los rivales, en un gesto de amistad. Hakan Sukur, el delantero de Turquía, de 30 años, fue el personaje de la jornada.

El triunfo por 3 a 2 de Turquía ante Corea del Sur fue apenas una anécdota. Lo mejor de la historia cuenta que el N°9, goleador, capitán, rústico, pero efectivo, no había convertido ni un solo tanto en la Copa del Mundo. Pero el DT Senol Günes lo bancó a capa y espada. Y le fue muy bien. “El gol tardó en llegar, tuve que esperar hasta hoy (por ayer). Y la felicidad es mayor”, dijo Sukur, el goleador récord. A los 11 segundos, aprovechó un descuido de la última línea coreana y remató al gol.

La planilla oficial registró el tanto de Sukur, que juega en Parma, a los 10 segundos y 30 centésimas; pero la FIFA estableció en sus registros el nuevo récord, a los 11 segundos.

Y Sukur vivió su propia revancha, pues su fama de goleador se nubló en un Mundial que lo mostró sin goles y con un pálido desempeño. Y debió soportar las críticas de la prensa y del público turco, que no le tuvieron fe.

Casi siempre reemplazado, Sukur había iniciado todos los partidos de Turquía. “El se lo merecía; es un grande”, señaló el técnico Senol Günes. Sukur llegó al calcio en 2000. Luego de su exitoso desempeño en Galatasaray, lo compró Inter. Pero Héctor Cúper no lo tuvo en sus planes; entonces, a comienzos de 2002, pasó a Parma.

“Me alegro por Hakan. Tenía una gran carga. La prensa, la gente, todos le caían encima porque no había anotado. Fue un alivio para él y para nosotros”, expresó Mansiz, al sombra del gol para Sukur.

El ropero se repuso. El DT no dudó de sus condiciones; él, claro, tampoco. Y fue protagonista de una página que quedará en la historia de los Mundiales. Como el gesto del final, cuando fue en busca de los jugadores coreanos, los felicitó, saludó a cada uno y marchó, abrazado a un par de ellos, rumbo a la tribuna, para demostrar que el fútbol es una fiesta. Un grande.

Otro personaje fue Günes, el DT, que fue más allá. “Sukur lo merecía”, dijo primero. Y remató con una frase inolvidable: “Cuando volvamos todos a Turquía, será como un encuentro entre dos amantes”, señaló. Más allá de Sukur, de récords y de actuaciones históricas.

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