Temor, bronca y demoras por la falla en una tribuna

Un tablón cedió y la seguridad evacuó a unas 300 personas, parte de las cuales fueron reubicadas; protestas y malestar
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13 de diciembre de 2012  

La antelación para organizar el show tenístico de anoche no fue suficiente para evitar graves problemas. Lo que se pensó íntegramente como una fiesta incluyó momentos de desorden y temor, que provocaron una demora de una hora y 15 minutos en el comienzo de la exhibición entre Roger Federer y Juan Martín del Potro.

Lo más serio de los inconvenientes se produjo cuando un sector de tribunas del estadio -una estructura íntegramente tubular, pensada con capacidad para 19.500 personas- cedió más de una vez, lo que obligó al personal de seguridad a evacuar el área, minutos antes del horario previsto para el arranque del juego. Alrededor de 300 espectadores se vieron forzados a retirarse hacia el exterior del escenario. El lugar afectado fue la tribuna A media alta, en el sector que va de las filas 205 a 208, en uno de los laterales.

Mientras crecía la incertidumbre, Federer y Del Potro, que en ese momento estaban a punto de entrar en la cancha, tuvieron que regresar a los vestuarios. El fastidio de los espectadores afectados aumentaba tanto como la tensión dentro de la cancha, porque de a poco se conocía que en otros sectores hubo quienes también advertían problemas en los tablones. Se apeló a la intervención de los bomberos de Tigre para realizar un chequeo general de la estructura del estadio. Los abucheos y silbidos de quienes habían sido desalojados por momentos no dejaban oír los intentos de Jorge Rial, el presentador del espectáculo, de pedirle tranquilidad a la gente.

Un rato después, el personal de seguridad y los bomberos decidieron permitir, lentamente, el reingreso a quienes lo desearan, pero bajo la responsabilidad de quienes así lo hicieran. De los casi más de trescientos que habían sido retirados, unos cien fueron reubicados (el sector afectado se veía despoblado), pero el resto quedó definitivamente afuera. Un rato después, esa gente formó una cola para que se le sellara la entrada correspondiente, con el fin de poder reclamar el reintegro el dinero.

En medio de todo, la organización hacía malabares para entretener y calmar a quienes, dentro del estadio, esperaban el partido. Se proyectaron videos, en los que se vieron saludos grabados para Federer de Luciana Aymar, Emanuel Ginobili y Diego Maradona, entre otras figuras deportivas argentinas. Cuando en la pantalla apareció el intendente de Tigre, Sergio Massa -anoche estuvo en Brasil, donde presenció la final de la Copa Sudamericana entre San Pablo y Tigre-, la silbatina fue general. Peor fue lo que ocurrió cuando se vio ingresar en uno de los palcos VIP al juez federal Norberto Oyarbide, acompañado por un par de custodios: el magistrado fue blanco de un coro de insultos, como si a la gente su presencia le hubiese resultado perfecta para descargar la bronca acumulada por tanta incomodidad.

Cuando la espera de la gente ya había alcanzado un fastidio significativo, volvió a aparecer en la cancha Jorge Rial. "Está todo solucionado", dijo el animador. Un minuto después, salió al court Del Potro. Eran las 21.25, casi una hora de demora respecto del horario fijado para el comienzo de la exhibición, que finalmente arrancó unos minutos después. Afuera, cerca de la oscuridad que cubría a varios accesos, los problemas no se habían acabado: los que ya no tenían posibilidades de ver el espectáculo seguían haciendo fila para asegurarse el regreso del dinero. Entre ellos había gente que había viajado del Interior expresamente para ver a Federer. Más tarde, personal de Defensa Civil informó que el problema se había producido por una madera que no resistió el peso, y que las personas a las que no se les permitió reingresar fueron 180.

Antes, la organización general del espectáculo había manifestado otros inconvenientes, que aunque comparativamente fueron menos relevantes causaron trastornos a buena parte del público. En particular, con los accesos, que generaron demoras: desde la avenida Márquez, por largo rato el tránsito era a paso de hombre, incluso con una buena antelación. Los estacionamientos resultaron insuficientes. Tal como había prometido el intendente Massa, no hubo "trapitos", pero a los voluntarios se los vio desbordados. Y en los sectores más altos del estadio hubo muchos que se quejaron por problemas para ver bien toda la cancha. Eso originó insultos y algunos empujones por la presencia de espectadores en sectores que no les correspondían. Otra fuente de enojo fueron las dificultades en la señal de los celulares, pero este problema desapareció más tarde.

VILAS Y CLERC, por DIVERSIÓN

El aperitivo tenía sus propios atractivos: Vilas vs. Clerc, un viejo duelo, esta vez a pura diversión. Como un día antes, entre ambos hubo cordialidad y bromas. Y en el juego hasta quedó lugar para una Gran Willy. Pero Batata, más joven, ganó fácil: 6-2 y 6-1.

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