Tienen cosas mías

Por Antonio Ubaldo Rattin
(0)
24 de octubre de 2000  

Serna y Battaglia son dos fieles exponentes de la mística xeneize. Los veo jugar y transmiten una seguridad en el medio campo admirable. Me hacen acordar a cuando yo jugaba en Boca y creo que tienen cosas mías.

Chicho es el jugador más regular de Boca. Es el termómetro del equipo. Va, corre arriba, en el medio, abajo... Llega a todos lados, marca y toca. No se complica y hace todo sencillo. Es más, a él le viene muy bien jugar al lado de Battaglia, que es uno de los juveniles con más futuro en el fútbol argentino. ¡Los dos juegan re-que-te-bien! Me veo reflejado en ellos.

En el medio campo de Carlos Bianchi se mezcla la juventud con la experiencia. Serna tiene 32 años, pero es un león. Es más, a mí me gustaría que tuviera 23, porque yo quiero que juegue diez años más en la primera de Boca. Quizá yo era más temperamental todavía que Chicho, pero el colombiano tiene más calidad que yo. Es inteligente, ve las jugadas antes de que sucedan. El ejemplo se vio ante Vélez en la pelota que saca en la línea después de un cabezazo de Federico Domínguez. Y no hay que olvidarse de que Serna viene de estar ocho meses parado y ahora volvió en su mejor nivel. ¡Impresionante!

De Battaglia me gustaría que juegue muchísimos años en Boca. Si bien su puesto es de volante central, se adapta a lo que necesite Bianchi. Por derecha, por izquierda, por el centro... ¡Hasta llegó a jugar de 2! Tiene una entrega elogiable y además llega al área rival, como pasó en el partido de la Copa Libertadores con River (3 a 0), o cuando en la Mercosur le hizo el gol a Olimpia (1-0), en Paraguay. Me acuerdo cuando yo descubrí a Oscar Ruggeri en 1980, les dije a los dirigentes que ni se les ocurriera venderlo porque era un futbolista para diez o quince años en la primera de Boca. Este es un caso muy parecido.

Los dos sienten el fútbol de Boca y por eso la hinchada los quiere y los ovaciona en cada partido. Me encanta verlos jugar. Nunca estuve en una charla técnica de Bianchi, pero estoy seguro de que hace un trabajo psicológico terrible para que el jugador siempre rinda el doble de sus posibilidades. Boca es un equipo más allá de sus individualidades y lo demuestra cada domingo.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.