Tigre ruge con una noche de título argentino

Ariel Olveira defenderá el cinturón nacional de los livianos ante el invicto Sergio González, en el Trilenium Casino
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26 de noviembre de 2002  

Eran compañeros en la época amateur, pero el tiempo los fue llevando por distintos caminos. Ariel Olveira se quedó al lado del veterano entrenador Horacio García y con mucho esfuerzo llegó a ganar la corona argentina de los livianos, tras derrotar nada menos que a Alberto Sicurella, en su última pelea, en agosto último. Olveira tiene un récord de 16 triunfos (9 KO), una derrota, 4 empates y una sin decisión.

El otro es Sergio González (invicto: 11 victorias (5 KO) y 3 empates), un zurdo de boxeo vistoso y manejado por el ex campeón argentino Darío Matteoni, que consiguió un importante éxito en Uruguay, hace tres meses, cuando superó al mexicano Juan Garza.

Tanto Olveira (61,15 kg) como González (60,6 kg) son de Tigre y el honor estará en juego esta noche, en el Trilenium Casino de esa ciudad, donde se medirán por el cinturón argentino liviano desde las 22 (televisa TyC Sports).

La reunión arrancará a las 21 con otros combates interesantes. En el más destacado, en el semifondo, reaparecerá el ex campeón panamericano Walter Crücce (69,65 kg), que chocará a ocho asaltos con el sanjuanino Mauricio Cabrera (69,65).

Además, el bonaerense Héctor Avila (85,35 kg) se medirá con el correntino Adolfo Obando (85,95 kg); Carlos Carrizo (69,8 kg) v. Juan Mariño (70,1 kg) y Thiany Valencia (debutante; 70 kg) v. Juan Manuel Barrios (70,1 kg).

Trasladan los restos de Espíndola

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Desde la morgue del cementerio municipal, partió en una combi rumbo a Buenos Aires el féretro con los restos del boxeador misionero Jorge Daniel Espíndola, que murió en la madrugada del domingo tras haber permanecido 24 horas en estado de coma. Espíndola se descompuso tras perder ante el local Fabio Oliva. El juez de instrucción Jorge Palacios ordenó a los forenses un análisis toxicológico, cuyos resultados se aguardan, para determinar más certeramente las verdaderas razones de la muerte, ya que algunos hicieron mención a una posible adicción a las drogas del malogrado boxeador.

Los restos eran trasladados a una casa velatoria de Bernal, en Quilmes.

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