Tras aquel error fatal de 2005 en la final de Palermo, Matías Mac Donough vivió eufórico su desquite

El back ganó la Copa República Argentina de polo con dos acciones decisivas
Matías Mac Donough, el líder de San Francisco de Asís, en acción en la final
Matías Mac Donough, el líder de San Francisco de Asís, en acción en la final Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
El back ganó la Copa República Argentina de polo con dos acciones decisivas
Alejandro Panfil
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25 de marzo de 2017  • 23:20

“¡Esto es lo más lindo que me ha pasado, hermano!”, gritó al aire Matías Mac Donough, segundos luego de ganar por San Francisco de Asís-La Irenita la Copa Republica Argentina. No era para menos: los instantes finales ante Trenque Lauquen lo habían puesto en una situación que había vivido allí mismo pero con otro desenlace.

A los 6m57s del sexto y último chukker regular, Trenque Lauquen ganaba por 12-11 y se consagraba. La bocha salió y todo Palermo asumió que el festejo ya era para Juan Agustín García Grossi y compañía, pero tras unos momentos de confusión general, el público supo que habría un capítulo más: córner. Y lo ejecutaría Mac Donough.

El hermano mayor de Pablo, figura de La Dolfina, se preparó mentalmente para el hierro caliente y se juró no cometer errores de antaño: con convicción, empató en 12 y llevó la final al chukker suplementario. Y en el alargue, con un bochazo largo consiguió el gol de oro y el título, con sus compañeros Tomás Leguizamón, Martín Podestá (h.) y Facundo Fernández Llorente.

Mac Donough supo de alegrías en Ellerstina, cuando ganó los abiertos de Hurlingham y Tortugas por duplicado, pero su carrera tuvo un quiebre en la final del Argentino Abierto de 2005, cuando fue protagonista de una pesadilla. En el suplementario de esa final, un penal de media cancha suyo derivó en un rebote de la bocha en las patas de la yegua de Adolfo Cambiaso y éste salió disparado para establecer el 20-19 y la conquista de La Dolfina.

Dos años después, Matías perdió su lugar en el equipo de los Pieres, pero, lejos de derrumbarse, emprendió su propio camino. El tiempo y la madurez le dieron perspectiva y la chance de disfrutar desde otro lugar, más esforzado, independiente y artesanal. Por eso nadie le borrará la alegría de haber torcido una historia muy apretada contra Trenque Lauquen, rival contra el que San Francisco siempre corrió desde atrás luego de comenzar 0-3 por la diferencia de handicaps.

“No quise tirar un rastrón como el de esa final del Abierto. Hoy me dije ‘tirá cualquier cosa pero por arriba, que no puedan pararla’. Y la partí por la mitad. En mi vida debo de haber tirado un córner de esa manera”, aludió Mac Donough al peso mental de aquella ejecución decisiva para no perder. “A esta edad yo ya pensaba ver a mis hijos jugar, y hoy esto es todo de yapa, no tiene precio”, cerró eufórico, realizado. Feliz, por más que ya no compita en la elite de la elite del polo.

Antes de la de la copa República hubo dos finales por trofeos subsidiarios

El más importante fue la copa Diario LA NACION, que se adjudicó El Desafío, uno de los equipos de mayor handicap del campeonato, con 22 goles. Con Alejandro Muzzio, el chileno Jaime García Huidobro y Valerio Zubiaurre (h.) como figuras, en la cancha 2 de Palermo superó a El Chañar (14) por 14-13, remontado una desventaja de 8-0 previa al throw-in inicial.

Luego, por la copa Canadá y en el mismo escenario, Coronel Suárez (10), el conjunto más débil de esta rueda final en la modalidad abierto, doblegó por 22-19 a Las Rosas (Clemente Zavaleta –h.– y Rodrigo Rueda –h.–), que le cedió 13 tantos de ventaja por la diferencia de valorizaciones.

El podio de la copa Diario La Nación: Miguel Mendoza, Valerio Zubiaurre (h.), Alejandro Muzzio y Jaime García Huidobro, de El Desafío
El podio de la copa Diario La Nación: Miguel Mendoza, Valerio Zubiaurre (h.), Alejandro Muzzio y Jaime García Huidobro, de El Desafío Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

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