Tres barrabravas heridos de bala se fugaron del hospital

Estaban internados en Mar del Plata tras los incidentes previos al clásico; queda un solo detenido
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31 de enero de 2000  

MAR DEL PLATA.- Demasiada violencia para lo que se presupone la temporada "amistosa" veraniega del fútbol argentino; demasiados interrogantes que esperan respuesta. Otra noche de barbarie, con el enfrentamiento a tiros entre barrabravas de Boca antes del encuentro con River, de la que derivaron más hechos poco claros.

Tres de los heridos de bala que estaban internados en el hospital Interzonal -Leonardo Cabral Machado, Jorge Cabral Machado y Roberto Ibáñez- desaparecieron de allí en la madrugada. Se escaparon. "Prácticamente se fugaron; ésa es la expresión justa", según comentaban algunos empleados del establecimiento sanitario.

En cuanto a Fernando Di Zeo, alias Nando, -una bala le atravesó la cara-, también dejó el hospital en la madrugada y pidió una autorización para trasladarse al Hospital Privado de la Comunidad, desde donde se lo derivó al Hospital Británico, de Buenos Aires.

La policía tomó conocimiento de esta situación sólo cuando Fernando Di Zeo se encontraba camino a la Capital Federal. Debe recordarse que tanto sobre Di Zeo como sobre Ibáñez, Fernández y otros barrabravas, pesa una prohibición para ingresar en los estadios, hasta mediados de marzo próximo.

Según explicó la policía, sólo se puede retener a los delincuentes si son sorprendidos "in fraganti -o sea en el acto-". De no ser de esta manera, es la Justicia, el fiscal actuante, quien dispone la situación de los detenidos. En este caso, el funcionario, tras tomarles declaración a los seis barrabravas en el hospital, consideró que no había elementos para no concederles la libertad. Por eso tampoco había custodia cercana a los heridos.

Hasta ahora, el único detenido continúa siendo Horacio Varela, por tenencia de arma de guerra, delito que prevé una pena de entre ocho y quince años-; ayer, en la fiscalía de turno, se le tomó declaración a Varela y se lo devolvió a la comisaría 3» de esta ciudad, lo que implica, según se explicó, que será procesado.

El fiscal de turno Gustavo Fissore, de la Unidad Funcional de Investigaciones Nº 3, fue quien realizó la indagatoria, pero desde hoy se hará cargo su colega, la doctora María de los Angeles Lorenzo. También interviene el juez de Garantías Nº 2, Marcelo Ricard, y la causa está caratulada como "lesiones y lesiones graves".

De la declaración de Vergara, sólo trascendió que el barrabrava denunció haber sido atacado por otros hinchas de Boca.

Nada se sabe tampoco del paradero de Salvador Eugenio Tapia, dueño del automóvil Peugeot 504 rojo del que se extrajeron armas usadas en los desmanes. No está imputado, pero su declaración es necesaria y sumamente importante para continuar con la investigación.

La confusión aumenta porque, también según fuentes policiales, las declaraciones de los testigos son contradictorias.

"Si no hubiera intervenido la policía, todo habría terminado en una masacre", dijeron en la seccional.

No distó demasiado de eso, sin embargo. Además, todavía está fresco el antecedente de lo que le ocurrió la semana última al plantel de Racing, con lo que fueron dos los episodios de descontrol en apenas tres días. Una situación demasiado preocupante.

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