Trilogía

Pablo Gaggero
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30 de septiembre de 2005  

SAN MARTIN DE LOS ANDES.– El podio del XIX Tetratlón Chapelco Salomon lo conformó una trilogía local, cuyo primer dueto se repitió por tercer año consecutivo.

Es que Fabián Mono Vera y Ricardo Curruhuinca no se dejan pasar por otros y menos en su tierra, y quieren continuar imperando en esta prueba que combina esquí, mountain bike, canoaje y trekking, desde su primera largada en septiembre de 1987.

De haber ganado en 2002 (llegó segundo), a Vera le cabría el honor de ser llamado el Lance Armstrong del Tetra ya que se impuso en siete oportunidades (sólo no ganó ese año).

El día de la competencia fue espectacular; "como si la organización hubiera contratado a Dios", se escuchó decir por ahí: desde el cerro Teta no se veía una sola nube y el viento había desaparecido, hechos poco frecuentes en esta zona de montaña.

En la largada no estuvo ausente la clásica subida de pendiente con las tablas al hombro, musicalizada con gritos de apoyo generalizados y algún que otro agravio perdido. Después, cuando los 300 inscriptos escalaban hasta la salida de la telesilla del Teta comenzaba el Tetra con la bajada sobre las tablas, vuelta a subir en la cuádruple y nuevo descenso que incluía fuera de pista por el espectacular bosque del Chapelco.

La etapa de MTB reveló el primer duelo de esa mañana entre Vera y Hernán Taddeo, experto biker que no pudo sacar una diferencia sustancial en su especialidad. Pese a que llegó primero al parque náutico en la orilla del lago, el Mono y Curruhuinca lo alcanzaron y superaron en el agua, donde no hubo olas. El Porteño, como lo llaman acá, estaba condenado y el Tetra se le escapaba una vez más.

Aquellos dos amigos volvían a verse las caras. Muchos querían que esta vez se le diera a Curruhuinca; otros querían sumar a Maxi Morales, y pocos le daban chances al Mono.

Cuando dejó el kayak y encaró los últimos 16 kilómetros sobre el total de 81, poco había que decir o esperar entre los caballeros. Vera iba hacia al triunfo esta vez sin accidentes (como ocurrió el año último, cuando rompió la pala y casi se le escapa la victoria).

Entre las chicas, Mercedes Sahores, de Bariloche, tuvo un excelente arranque en esquí y MTB, pero Gabriela Castillo, de esta ciudad, llegó primera como en 2003 y 2004, no sin inconvenientes, como la rotura de la bicicleta o un par de caídas en el trekking al intentar pasar a otros competidores, percances la decidieron a mantener ese ritmo y esperar a tener mejores espacios para seguir avanzando.

Página imborrable de este capítulo del Tetra la escribió la categoría posta, en la que adolescentes de los teams Escuela del Sol y Sport Track emocinaron a más de un observador cuando tomados de la mano cruzaban la línea de llegada y, en posición de reverencia nipona, se les iluminaba la cara cuando caía sobre sus cuellos la medalla que acreditaba el logro.

En esta categoría tuvo una mención extraordinaria el esfuerzo y la noble participación del equipo de la Escuela Especial local, conformado por chicos superespeciales y agradecidos de poder integrar este círculo de privilegiados atletas del país con algunos del exterior, como los norteamericanos Brian Behrmann o Juan Munster.

A medida que el tiempo pasaba y los corredores llegaban, comenzaba el intercambio de opiniones entre algunos, y la mayoría coincidía en destacar lo fantástico que había resultado el recorrido sobre las tablas y la prolijidad de los parques cerrados.

Nieve, sol, frío, agua y bosques fueron los condimentos de esta receta. Los atletas se ocuparon de darle color y los auspiciantes (Salomon es main sponsor por segundo año consecutivo), una plataforma sólida sobre la que se desarrolla una de las carreras de aventura más espectacular del calendario nacional.

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