Bourdieu se consolida

El jinete argentino, premiado como el mejor de 2002 y 2003 en Nuevo México, continúa con su cosecha
Carlos Delfino
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22 de abril de 2004  

Esa catarata de noticias positivas que llegan casi a diario desde los Estados Unidos e involucran a representantes argentinos incluye a Jorge Bourdieu, tan afirmado en esa exigente hípica que por segundo año consecutivo fue premiado como el mejor jockey de Nuevo México.

Es fecha de carreras en Sunland Park, el principal hipódromo de aquel Estado, y su voz aparece en el teléfono sólo minutos después de conseguir su tercer éxito de la jornada, una cosecha que imitó otras dos veces esta temporada, antes de pasar a competir por estos días en Albuquerque. "Acá te toca ganar dos carreras por mes y podés decir que te va excelente. Yo mantengo un buen promedio corriendo cuatro días a la semana", asegura, y enseguida recuerda los números que durante los dos últimos años lo convirtieron en el segundo jinete argentino con más conquistas, detrás de Horacio Karamanos: "En 2002 gané en 129 ocasiones y en 2003 lo hice 126 veces".

Bourdieu llegó a los Estados Unidos en 1995. Lo hizo casi a la par de la ex jockey Yolanda Dávila, que por entonces era su novia, y fue ganando experiencia en ese sueño que compartían, cobijados por el entrenador Luis Seglín. "Estuve tres años como galopador, los tres siguientes fui a correr a Los Alamitos, al sur de California, y ya llevo otros tres en Nuevo México, donde ya obtuve algunas estadísticas", señala.

Se lo nota confiado, muy satisfecho y, al igual que Karamanos, que alterna entre Maryland, Delaware y Miami, no se ilusiona con los hipódromos más tradicionales y las grandes carreras. "En esta zona está creciendo el nivel de los caballos y muchas veces vienen a correr primeras figuras como Pat Day y Patrick Valenzuela. Además, gracias a las tragamonedas ahora hay premios por 250.000 dólares por día, contra los 150.000 que se repartían el año pasado, y ya se anuncia que en 2005 puede aumentar a 400.000. No me quiero ir de acá", sostiene el piloto, que este año obtuvo, incluso, un clásico con la yegua argentina Inox.

Casado desde hace 4 años con Julie, una californiana, y padre de Bryce Jullien hace casi quince meses, Bourdieu vive un presente que edificó con trabajo, esfuerzo, victorias y algunos aportes que no olvida. "No es suficiente tener condiciones. Se necesita el apoyo de los cuidadores y es fundamental contar con un muy buen agente; el manager es prácticamente todo y sin él, el mejor Maradona no jugaría ni en Chacarita, por ejemplo", afirma.

Se escucha la orden para que los jinetes vayan a montar para una nueva carrera y Bourdieu se despide. "En esta prueba no tengo mucha chance (llegaría no placé), pero me esperan en la pista. Seguimos en contacto", dice, y le deja el celular a otro piloto argentino, José Luis Zunino, que hace cuatro meses se unió al grupo de compatriotas que compite en los Estados Unidos. Si imita sus pasos, está en buen camino.

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