El caballo al que casi nadie quería comprar por su nombre: Sampaoli

Sampaoli fue subastado en el Tattersall de Palermo el 17 de abril pasado
Sampaoli fue subastado en el Tattersall de Palermo el 17 de abril pasado Crédito: Haras Abolengo
Carlos Delfino
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25 de diciembre de 2018  • 23:59

El potrillo o la potranca sube al ring de ventas, inexperto y desconfiado, y nada garantiza que el precio tenga relación con la capacidad cuando esté listo para competir. Al momento de elegir un caballo de carreras no hay un manual que indique cuál es el criterio ideal para comprarlo. Unos apelan a la conformación física. Otros se embelesan con los pergaminos de los padres o abuelos. Están quienes se dejan llevar por el parentesco con otros que han tenido o admirado. Los perfeccionistas quieren la combinación de todos esos factores y hasta hay algunos a los que el nombre les genera amor a primera vista. O un enorme rechazo, como ha sucedido en abril pasado con… Sampaoli.

Abolengo es una cuna de campeones y allí, en sus praderas de la localidad bonaerense de Capitán Sarmiento, podría haberse criado el próximo gran campeón argentino. Dedicados de lleno al turf, la cabaña trabaja para que la mayor parte de su producción se venda y sostenga la pasión y los costos, como hace más de medio siglo, cuando se dividió el haras El Turf. Antes de cumplir los 2 años, los productos empiezan a prepararse para ser mostrados a los potenciales compradores. Por la calidad, a ellos se los sacan de las manos prácticamente. Pero 2018 no pareció el mejor año para ofrecer a Sampaoli, un alazán nacido el 28 de septiembre de 2016 cuyo bautismo se dio cuando Jorge Sampaoli era DT de Sevilla y nadie imaginaba que terminaría reemplazando a Edgardo Bauza como entrenador del seleccionado argentino de fútbol que tuvo un paso traumático por el Mundial de Rusia.

La madre del potrillo se llama Sampania, una ganadora de apenas una prueba en La Plata pero de buen linaje. Sampaoli es su segundo hijo. Como siempre, en Abolengo se busca que las crías lleven un nombre parecido para relacionar las líneas maternas y al dar a luz esa madrugada había que pensar uno. La respuesta estaba en LA NACION: "El día anterior había ganado Sevilla y Sampaoli salió en el diario, me pareció que encajaba justo". El equipo español había vencido a Lyon por 1-0 por la fase de grupos de la Champions League y el hiperactivo DT estaba en boca de todos. Era casi un homenaje, como tantos otros en un mundo de nombres increíbles, risueños y pintorescos, con ciertas restricciones establecidas por el Stud Book Argentino. Aquella explicación es de Julio Menditeguy, que creció entre caballos y es segunda generación de una familia sinónimo de turf. Su padre, del mismo nombre, fundó el haras. Sus hijos ya están metidos de lleno también.

Casi dos años después del bautismo del potrillo, en vísperas de la Copa del Mundo, el nombre le terminó pesando a Sampaoli, cuyo potencial es todavía una incógnita porque no ha empezado a competir. "Pensaba ponerlo en nuestro segundo lote de ventas, a fines de junio, considerando que si la Argentina andaba bien iba a estar muy presente su nombre e iba a sacar un muy buen precio por él. Se lo dije a mi hijo Marcos y me respondió que lo pongamos en el primer lote, en abril, por si la selección jugaba mal y después no lo quería nadie. Entonces, apostamos a la expectativa previa y no a ofrecerlo en medio del Mundial", recuerda Menditeguy. Lo que no estaba en los cálculos era que a tres semanas de la subasta, mientras se lo exhibía en el campo, España goleara por 6-1 a la Argentina en un partido preparatorio y se los empezara a mirar con desconfianza (a ambos Sampaoli). "La gente ya no quería saber nada".

Sampaoli, el DT, acaba de firmar con Santos, de Brasil
Sampaoli, el DT, acaba de firmar con Santos, de Brasil Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco

Willy Saba Ode, propietario en Perú del stud Manning, estaba en Buenos Aires la semana de la subasta y Arturo Moscón, el rematador, lo invitó. "Fui sin saber qué caballos había y solo compré a Sampaoli. Casi nadie me lo peleó, no levantaban las manos; eso me llamó mucho la atención. Después, no menos de 15 personas me dijeron que con ese nombre no podía ser bueno. Pero yo tenía una buena imagen del entrenador y el potrillo era un alazán precioso. Siempre había querido tener un hijo de Equal Stripes, una sangre argentina de las buenas, pero eran inaccesibles para el turf peruano. Creo que si se llamaba de otro modo hubiese costado mucho más y me hubiera ido sin poder comprar nada". El martillo se bajó en ocho cuotas de 80.000 pesos, un total de 640.000. "Además de ser lindo, era el 7 del catálogo y para mí es el número de la suerte". En esa subasta, el precio más alto fue otro hijo del mismo padrillo, por 1.840.000, y otros siete descendientes de Equal Stripes generaron valores mayores que Sampaoli, con precios superiores o cercanos al millón.

Se diferencia de los argentinos Saba Ode. "Tal vez en el Mundial el DT no supo manejar a un grupo de estrellas, pero nuestra perspectiva es opuesta porque en Perú comenzó a ser importante. Acá fue una revolución lo suyo con equipos chicos, luego pasó por el Sporting Cristal y de ahí saltó a Chile, donde fue notable lo que hizo con la Universidad y con la selección", explica desde su tierra. No parece su caso, pero a los caballos en Sudamérica se les puede cambiar el nombre hasta que comienzan a competir, aunque un propietario cada miles desafía a lo que llaman un acto de mala suerte.

"Al llegar a Perú, le mostré las fotos del caballo a un primo y me ofreció ser el socio por la mitad. Estaba entusiasmado. Y mi entrenador, Juan Suárez Villarroel, que es chileno y también ha quedado encantado con lo que hizo Sampaoli en su país, me pidió que se lo lleve a Lima para entrenarlo él, me insiste siempre, quiere tenerlo en el stud", revela Willy, que para sus buenos caballos siempre busca las grandes carreras internacionales, entre ellas el Carlos Pellegrini argentino.

¿Qué es de la vida de Sampaoli hoy, a ocho meses de su compra? "Está domado y vareando suave en Abolengo. Iba a viajar a Perú en noviembre pero no pudo salir en ese embarque, porque allá no permiten ingresar productos hasta después de que hayan terminado los remates de los caballos nacionales", explica Menditeguy, que aguarda la decisión de Saba Ode sobre los pasos a seguir.

"Cuando se habilite el ingreso de caballos extranjeros, que sería alrededor del 20 de enero, lo voy a traer. Si se demora más, tendré que dejarlo en Argentina. Pero éste creo que va a ser bueno en Perú o en Chile", pronostica Saba Ode. Él le tiene fe al potro, como sucede con el entrenador en Santos, el equipo brasileño para el que acaba de firmar contrato.

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