"El hipódromo ahora es un buen negocio"

Lo aseguró Gerardo Caresano, el interventor del Bosque; en los últimos meses hubo superávit
Julio Guimaraes
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13 de mayo de 2003  

"No llegamos al hipódromo para quedarnos a vivir acá; vinimos porque se cerraba."

Lo dice Gerardo Caresano, el interventor del escenario de carreras platense, y en sus palabras no se advierte ánimo alguno de querer ponerse en la posición del salvador del Bosque.

La actual administración, sucesora de la de Orlando Caporal, fue merecedora de elogios al finalizar 2002, pero este año, los aplausos dieron paso a las críticas; y algunas, según se comenta en niveles políticos, apoyadas en intereses creados.

"Hay quienes ahora descubren que el hipódromo es un buen negocio", dice el interventor del hipódromo provincial que en 2002 tenía presupuestado un déficit de más de ocho millones de pesos y al cerrar el año, según sus números y subsidio mediante, sólo perdió 680.000 y en los últimos meses dio superávit.

"Existen criticas que son aceptables, porque no logramos ser lo agresivos que hubiéramos querido. Pero en el balance creo que la parte llena del vaso es mayor a la vacía", dice.

Y menciona logros de su administración: equilibrio financiero, reducción en las partidas del personal sin conflictos sociales, aumento en las recaudaciones, mayor número de caballos participantes por fecha, entre otros puntos, que recita casi de memoria.

"No me parece mal que alguien ponga los ojos en el hipódromo, porque es un buen negocio; pero me molestan ciertos estilos", comenta cuando se le menciona la existencia de versiones que indican que sectores extrahípicos, vinculados con el gremialismo bonaerense, operarían para fomentar un ambiente convulsivo tendiente a que su administración caiga.

"Nosotros, junto a toda la actividad, promovimos la redacción de la ley del turf, y pusimos énfasis en el artículo que menciona que los hipódromos de la provincia podrán ser administrados y explotados a través de entes descentralizados o sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria", señala Caresano, cuyo plan de bajar los costos hasta llegó a suspender su propio servicio de Internet.

La Plata tiene opinión formada sobre el tema de las tragamonedas y es que no las necesita. "Se dice que nos valemos del subsidio que el Estado provincial le da a la actividad por los beneficios de las tragamonedas, y la verdad es que preferimos seguir así antes de tener slots propios".

A ello agrega que "de los dos millones de pesos que Lotería obtiene por las tragamonedas, logramos rescatar uno para el turf. Incluso, pudimos haber conseguido algún puntito más para La Plata por sobre el de San Isidro, pero preferimos que todo fuera en un pie de igualdad y que cada uno recibiera 415.000 pesos por mes".

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