Entre la ciencia y la voluntad

"Hubo que trabajar mucho en su ansiedad", reveló quien coordinó el tratamiento
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28 de mayo de 2009  

Cuando Jorge Ricardo escuchó que podría pasar un semestre hasta volver a montar, tras las fisuras sufridas en la base del cráneo y una vértebra el 14 de marzo, la ansiedad se convirtió en el principal enemigo. Se hizo estudios en Brasil, varios en la Argentina y hasta pensó en ir a tratarse a los Estados Unidos.

Ayer ya pudo correr. "Necesitaba hacer reposo, pero más tener contención. Hubo que trabajar mucho en su ansiedad, acompañar el tratamiento de rehabilitación con un diálogo permanente", revela el doctor Horacio Focaraccio, jefe de médicos del hipódromo de San Isidro, donde trabaja desde 1984.

De su experiencia en este tipo de patologías sabía el ex jockey Angel Ramírez, representante del carioca, y lo convenció para que visitara al médico. Su consultorio en el palco de prensa suele ser un desfile de profesionales y desde abril uno de los habitués era Ricardinho.

"Lo llevé a Mario Rayman, que es el mismo que atiende a Jacinto Herrera. Se hizo hincapié en el uso de ultrasonido y onda corta, que aceleran el tiempo de solidificación, y lo convencimos de usar el collar en forma permanente, porque como le molestaba se lo sacaba", recuerda Focaraccio, y sentencia: "Si tuvo una recuperación tan rápida fue por su excelente estado físico".

La suerte había hecho el resto antes y lo explica el doctor: "Por el tipo de fractura, en diagonal, la sacó barata. Le podría haber perjudicado la médula. Al final, los hipódromos recuperaron más rápido a una de sus mayores atracciones".

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