José Alves, listo para el desafío de triunfar

El cuidador brasileño admite que la competencia aquí es dura
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13 de diciembre de 2001  

Muchos podrían pensar que para un entrenador de caballos de carrera como José Alves le sería sencillo insertarse en un medio en el que ya supo triunfar y que, de tanto visitarlo, le es bien conocido.

Pero el brasileño está lejos de darle la razón a un pensamiento como aquél cuando admite: "Aquí la competencia es más dura; los caballos son más fuertes, tienen mejores sangres y las pasturas y la avena son superiores", dice, puesto a comparar con las condiciones que se dan en su tierra.

Es por esto último que Alves no se colgó las medallas por haber sido el cuidador de caballos como Jimwaki, ganador del Latinoamericano en San Isidro, Siphon y Romarín , cuando llegó aquí para radicarse, en julio del año último, con la caballeriza La Providencia .

El recuerdo de esos ejemplares, pero en especial Siphon y Romarín ("los tres mejores que tuve", opinó) lleva al hombre nacido en Joao Pessoa, Estado de Paraiba, a mencionar a Sao José e Expedictus , el destacado stud de Linneu de Paula Machado, que aquí está establecido como Río Claro. "Trabajé seis años como capataz y once como cuidador con ellos", comenta.

Antes, a sus 17 años y sin contacto alguno con el turf desde su familia, tuvo que dejar su empleo en una fábrica para convertirse en peón en una caballeriza de San Pablo. "Me gustaba el caballo", dijo como toda explicación sobre la decisión que le cambió la vida. Alves, viudo y cincuentón, está ahora solo en la Argentina, luego de que sus dos hijas (una de ellas casada), que lo acompañaron en los primeros tiempos aquí, se volvieron para San Pablo. Pero está totalmente adaptado a la vida argentina. Y al trabajo.

"No tengo dificultad. Mi forma de cuidar no cambió. Los caballos son iguales y cada entrenador tiene su estilo. Además, en La Providencia son todos para distancia larga. Si están bien, corren." Dice la frase de un tirón, con profunda convicción.

Y extrae de su manual las ideas que sólo cambia si la circunstancia lo exige: "No me gusta hacer debutar los caballos en 1000 metros, porque corren muy estresados. Algunos son precoces y entonces sí es inevitable que corran a los 2 años. Si no, tienen que ser naturalmente velocistas y esto lo dicen en el mismo vareo". Alves recuerda que el establecimiento para el que trabaja cría para la distancia y menciona al padrillo, Green Means Go , un hijo de Green Dancer, como ejemplo de ello.

Respecto de la cantidad, sostiene que con un buen equipo "se pueden cuidar hasta 50 caballos, en especial cuando son de un mismo dueño". Por eso, los 36 que hoy tiene en sus boxes son un número que no lo incomoda.

José Alves, el hombre que tuvo que dejar el medio en el que sobresalía, Cidade Jardim, para venir a la Argentina tras la disolución del haras Equilia (La Providencia es un desprendimiento de esa cabaña) vive esta etapa sin complejos; como un paso más en su carrera. Para los que observan su trabajo en las mañanas de San Isidro, la explosión de su éxito aquí es cuestión de poco tiempo.

Todo bien con los jinetes

Aunque espera contar con un jockey contratado, Alves afirma manejarse bien con los que trabajan con él ahora. Y destacó un gesto de Julio César Méndez. "Le avisé que a Nessuno lo iba a montar Jorge Ricardo (finalmente no vendrá) y me contestó que no tenía problemas, porque el cambio era para que lo corra alguien mejor". Alves aclaró que el jinete uruguayo le seguirá corriendo y que jamás le reprochó un desarrollo.

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