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Los corazones sensibles, no sólo burreros, se emocionaron en los Estados Unidos con la historia de Seabiscuit, revivida por el best-seller de Laura Hillenbrand, en el que se basó la película que aquí se conoció como "Alma de Héroes".
El caballo norteamericano es una leyenda deportiva de su país, pero eso no impidió que periodistas como Bill Christine, de Los Angeles Times, y Morthon Cathro, colaborador del semanario The Blood Horse, criticaran el hecho de que se ignorara, tanto en el libro como en la película, que el último triunfo de Seabiscuit quedó bajo un manto de duda: al parecer, el jinete de Kayak, segundo en el Santa Anita Handicap de 1940, no exigió a su montado para permitir la victoria del protagonista de la novela.
Seabiscuit y Kayak pertenecían al mismo dueño, Charles Howard. Kayak era un caballo criado en nuestro país, en el haras Ojo de Agua, adquirido por el hijo de Howard en un viaje en el que lo asesoró Horacio Luro, el entrenador argentino que hizo historia en los Estados Unidos.
La Asociación Nacional de Carreras de Caballos (NTRA, en inglés), la misma entidad que promocionó y celebró como lo más positivo de los últimos años a "Alma de Héroes", por su contribución a la hípica, le otorgó el premio Eclipse a Bill Christine por su artículo "Kayak II", dedicado al caballo que, en opinión del cronista, "tiene todos los méritos para ingresar en el Salón de la Fama del turf".
Y agregó: "Con toda la atención puesta en Seabiscuit en 2003 (cuando se estrenó la película), pensé en el caballo olvidado, Kayak. Cuando investigué más, entendí qué grande fue; si él vencía a Seabiscuit ese día, su carrera habría cambiado".
La investigación del periodista incluye el testimonio de un sobrino de John Adams, el jinete habitual de Kayak, que le dijo que su tío le había confesado que desisitó de montarlo en esa prueba porque "él siempre corría para ganar y no quería seguir las instrucciones de Howard", en el sentido de que debía dejar ganar a Seabiscuit.
Biggie Haas, hermana de Buddy, que aceptó montar a Kayak, repitió varias veces lo que su hermano decía: "Estaba bajo las órdenes de Howard de dejar ganar a Seabiscuit".
Howard deseaba acrecentar la celebridad de Seabiscuit, que alcanzó con ese éxito el récord de sumas ganadas, con 437.730 dólares. Kayak, un hijo de Congreve en madre por Your Majesty, ya había ganado el Santa Anita Handicap en 1939.
Según el artículo, Hillenbrand "estaba avisada de los chismes posteriores a la carrera, pero eligió desestimarlos". La nota aparecida en Los Angeles Times a fines de 2003 (aunque entró en la consideración de los Ecllipse de 2004), dice que Haas no usó la fusta con Kayak y que las notas al pie del Daily Racing Form indican que "pudo haber estado más cerca del ganador si hubiera sido corrido más vigorosamente los últimos 100 metros". Seabiscuit venció por un cuerpo y medio en tiempo récord.
En su libro "El gran señor, la fabulosa carrera de Horacio Luro", el periodista del Form, Joe Hirsch, dice que Kayak II "probablemente habría ganado si Howard no determinaba que Seabiscuit debía hacerlo. Buddy Hass vio que Seabiscuit vencería y sostuvo a su caballo cerca de la meta, una práctica admisible entonces, pero no por mucho tiempo".
Según Christine, "el locutor de Santa Anita anunció a los 68.526 espectadores que Howard había «declarado para ganar» a Seabiscuit".
Un libro y una película, 63 años después, se inflaron de emoción, en parte, gracias a esa decisión. La verdad quizá nunca se conozca y acaso sirva para otra historia.
3. Kayak (1939), Talón (1948) y Lord at War (1985) son los argentinos ganadores del Santa Anita Handicap, la prueba más rica en premios en sus primeros años.




