La etapa más dura

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28 de enero de 2002  

El accidente que Guillermo Sena sufrió en octubre del 80 surge inevitable cuando el jinete habla de su trayectoria. En la antesala del cuarto de jockeys de San Isidro, su mirada parece atravesar las paredes hasta llegar a la pista en la que pasó su más dura experiencia. "Rodé en los 600 con Teregoba, una yegua que entrenaba Jorge Figueras . Perdí un riñón, me operaron varias veces, tuve que hacerme diálisis. Estuve un año sin correr", dice de un tirón, como si tuviera grabadas las líneas de un guión que debió repetir varias veces.

Pero se trata de una realidad que conmociona y a la que, de todas formas, podría encontrársele el costado que roza la anécdota: "Volví con otra yegua de Figueras y gané. Fue la única monta que tuve ese día en Palermo", comenta Guillermo ya con un tono de voz más pausado. "Eso sí, no me preguntes cómo se llamaba la yegua porque no me acuerdo", continuó para aclarar qué nombre le quedó más grabado entre las dos puntas de la historia.

Después, sonríe cuando comenta cómo fatigó el consultorio de su médico en busca del alta. "Le dije, Ôquiero correr la semana que viene´, y me contestó que, si me sentía bien, no había problemas", enfatiza, tal vez con la misma energía con que arremetió contra las prevenciones médicas, y agradece a su colega Carlos Bertoldi : "Me ayudó mucho en la recuperación".

Esas heridas cicatrizaron y hoy sólo le duele que se lo juzgue equivocadamente, como cree que ocurrió en Palermo, cuando lo suspendieron por no exigir a un caballo, hace más de dos años. "Si hubiera sido así, no me habrían dado sólo un mes", asegura.

No quiere opinar sobre jockeys por una cuestión ética, pero no duda en el rubro cuidadores, donde elige al recordado don Juan Maldotti : "Era prolijo, estricto, tanto en el stud como en su vida personal. Fuimos amigos", señaló.

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