Las jocketas compiten de igual a igual en la pista

Mujeres y hombres se miden a diario, sin ventaja, como no ocurre en otro deporte
Mujeres y hombres se miden a diario, sin ventaja, como no ocurre en otro deporte
Carlos Delfino
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31 de enero de 2002  

El tenista chileno Marcelo Ríos minimizó la semana pasada el potencial de sus colegas mujeres. En el turf, el único deporte en el cual las damas compiten a diario con los hombres en nuestro país, la batalla de los sexos es moneda corriente.

"Considero que somos iguales, pero no me gustaría que una hija mía corra... y un hijo tampoco ", reconoce Pablo Falero, el jinete que en 2001 batió el récord de éxitos en un año, superando su propia marca. "Es cierto que depende de las condiciones de cada uno y los caballos que se corren, pero con buena experiencia pueden llegar al primer nivel algunas jocketas", afirma.

Las mujeres salen a la pista sin recibir ventaja y se hacen respetar a fuerza de victorias. El presente tiene como abanderadas a Lucrecia Carabajal y a Andrea Marinhas .

"No existen diferencias con los hombres, pero hay que ganarse el lugar porque nadie te regala nada. En las carreras influye la habilidad, la paciencia o la mano de cada jinete", coinciden sin dudar. No obstante, "el esfuerzo es doble en una actividad donde somos minoría y sobresalir te hace sentir mejor", se sincera Carabajal.

Las explicaciones de Marinhas tienen fundamentos más extensos: "Al caballo no se le gana con fuerza. Desde arriba, al animal se le transmite nerviosismo o tranquilidad y hay que saber adaptarse a la situación", remarca.

Palabras parecidas emplearon los jockeys Edwin Talaverano y Jacinto Herrera para opinar que les parecía bien que compitan protagonistas de ambos sexos. El primero subrayó que "tienen la energía necesaria y coraje para corrernos de igual a igual". En tanto, el segundo destacó que "depende de las virtudes; la fuerza se puede equiparar con una determinación correcta".

Juan Carlos Noriega, otro de los jockeys más destacados, considera que "somos muchísimos más que las pocas chicas que corren y por eso pareciera que fueran inferiores. Lucrecia y Andrea son mejores que unos cuantos". Y remató con una humorada: "Tal vez no tengan la misma fuerza, pero viendo los músculos que tiene Carabajal no conviene ponerse en contra".

Ese camino que trazó Marina Lezcano desde 1974 pareció perder continuidad cuando decidió abandonar la profesión a fines de la década del 80. La magnitud de sus logros eclipsó el invalorable esfuerzo de aquellas que la imitaron, hasta que surgió Yolanda Dávila, en 1994.

Ilusionaron a la tribuna femenina los comienzos de Dávila, quien como aprendiz logró tres triunfos en el más alto nivel. Pero hubo un nuevo paréntesis al irse a Estados Unidos, donde compitió 5 años. A su regreso, comenzaba a recobrar notoriedad cuando un accidente puso en riesgo su vida, el 8 de marzo último.

Pese a ello, actualmente las mujeres tienen dos representantes camino a los primeros planos. Carabajal y Marinhas tienen en común mucho más que el talento, la belleza y la simpatía. Ambas se tutean con el éxito a menudo y son requeridas por destacados entrenadores. " Esta profesión es para hombres y ellas andan muy bien , por lo que tienen un mérito mayor", reconoce el uruguayo Vilmar Sanguinetti, ganador de catorce estadísticas como jockey y actual preparador.

Marinhas tiene 20 años, le faltan quince victorias para graduarse y después espera seguir corriendo seguido. "No me imagino sin hacerlo, pero voy a seguir estudiando y me recibiré de abogada en algún momento", sentencia.

Carabajal -cumplirá 22 en marzo- llegó a las primeras dos metas que se había propuesto al alcanzar los 120 éxitos que necesitaba para ser jocketa y ganar una semana después su primer Grupo I.

Ambas esperan "continuar con éxito la profesión, retirarse recién cuando formen una familia y hacerse un lugar importante". Por lo pronto, ya han aportado lo suyo para que las palabras de Ríos no tengan eco en el ámbito de las carreras de caballos.

En los números

En 2001, Lucrecia Carabajal totalizó 60 triunfos y fue novena en la estadística de San Isidro, con 34 primeros puestos. Por su parte, Andrea Marinhas logró 89 victorias y en La Plata ocupó el cuarto lugar del ranking, con 66 éxitos.

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