Ucrania: el país que anuncia al nuevo rey

Ruslan Ponomariov y Vassily Ivanchuk se enfrentarán desde el 16 de enero por el cetro de la FIDE; será una definición atípica, sin rusos y con dos jugadores de una nación de apenas diez años de independencia que pertenecía a las repúblicas socialistas soviéticas
Carlos Beer
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21 de diciembre de 2001  

Pocos países pueden darse el lujo de anunciar un campeón mundial antes de que comience la lucha por el título ecuménico. Pues bien: cuando el 2001 se acaba, Ucrania se ufana de anticipar que el próximo campeón mundial de ajedrez será suyo . Dos hijos dilectos de su escuela de neto corte de herencia rusia, Vassily Ivanchuk y Ruslan Ponomariov , se enfrentarán por el título máximo de la FIDE a partir del 16 del mes próximo, en el Kremlin.

En tan sólo 10 años como país, ya que consiguió su independencia el 24 de agosto de 1991 tras la separación de las repúblicas socialistas soviéticas, Ucrania demostró todo su poderío del ajedrez mundial de la mano de estos verdaderos genios del tablero. Cada uno a su manera, se trata de dos personalidades fuertes y excéntricas, que se han ganado un lugar en la historia más allá de quien venza en este match estipulado a ocho partidas. De un lado estará Ivanchuk, un estereotipo del genio loco del ajedrez. Del otro, el joven Ponomariov, que representa la mente perfecta de la cual se duda de que sea capaz de cometer errores. Dos seres radicalemente opuestos frente a frente.

  • Extraño ser . Algunas anécdotas pintan a la perfección la personalidad de Ivanchuk. En los albores de la aparición de las computadoras en el ajedrez, un jugador español le preguntó a Vassily cuántas partidas tenía archivadas en su base de datos. "30.000", fue la respuesta que sorprendió al ajedrecista, pues normalmente los jugadores de elite almacenan más de medio millón. "¿Y por qué tan pocas?", quiso saber el español, a lo que Ivanchuk le respondió: "Son todas las que puedo recordar..."
  • Otra más. Despistado hasta el extremo, antes de una partida pidió para comer un par de huevos fritos con papas fritas. Se los comió, volvió al comedor y pidió lo mismo. Se quedó mirando al techo, y al preguntarle el camarero si quería algo de postre contestó: "Sí, un par de huevos fritos con papas fritas".

    En 1994 pasó por Buenos Aires donde jugó el Magistral Lev Polugaievsky. Se lo recuerda como un apasionado del juego, tanto que se lo veía con frecuencia en el Club Argentino, jugando en forma indistinta con rivales de primer nivel o con aficionados. En las partidas, la imagen de Ivanchuk es siempre la misma: piensa cada jugada con la mirada perdida en la nada, riéndose cuando encuentra una buena secuencia o con gesto adusto cuando la partida es complicada. En los 80, Anatoly Karpov sentenció: "Será campeón mundial si controla sus nervios".

  • El joven maravilla . Hay algo claro: si no es esta vez, será la próxima, o la próxima, pero Ponomariov tiene todo para ser campeón mundial. No tiene grandes enfrentamientos con los jugadores de elite, pero dicen que genera antipatías entre sus colegas. Su sangre fría y su repentino ascenso (se habla de él hace tiempo, pero no con la intensidad con la que se lo hizo de Teimour Radjabov) han provocado cierto recelo en el ambiente mundial.
  • Por ahora él se toma esto como un juego y afirma que su objetivo no es buscar la verdad del ajedrez, sino verlo desde el punto de vista deportivo. En esta serie eliminatoria no se lo consideraba favorito, pues su corta edad y experiencia hacían que los pronósticos no lo favorecieran. Sin embargo, demostró una gran madurez y en el último paso dejó en el camino a Peter Svidler, uno de los mayores talentos rusos de los últimos años. De nuevo Karpov aparece en el medio de esta historia: el estilo de Ponomariov, preciso y milimétrico, es muy similar al del ex campeón mundial.

    Uno de los dos vencerá, pero en realidad la victoria le corresponde a Ucrania . Uno de ellos se coronará como el nuevo rey nada menos que en el Kremlin, todo un símbolo de estos tiempos. Es que en el centro del poder ruso un ucranio será el mejor del juego que siempre dominaron los representantes de su ex patria grande.

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