UFC: Santiago Ponzinibbio ganó en su regreso a la Argentina y sueña con el título

Este sábado noqueó al norteamericano Neil Magny, que es octavo en el escalafón, en el cuarto round
Este sábado noqueó al norteamericano Neil Magny, que es octavo en el escalafón, en el cuarto round Crédito: Santiago Filipuzzi
Matías Baldo
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18 de noviembre de 2018  • 04:12

Santiago Ponzinibbio se acostó en el octágono, salpicado de sangre con la bandera albiceleste como almohada, en el corolario perfecto para una historia a la que todavía le quedan varios capítulos, tal vez los mejores, por escribir. A los 20 años se fue de vacaciones a Brasil y un viaje de días se convirtió en una estadía de siete años: vendió sándwiches en la playa y lavó copas para mantenerse hasta que apareció un reality show que le permitió ingresar a la UFC en 2013. Allí, construyó su carrera siempre como visitante hasta este sábado cuando noqueó a Neil Magny en el cuarto round de la primera velada de la compañía más importante del mundo en Argentina. No era un sueño: el hijo pródigo había hecho historia en su propia casa.

"Me fui a Brasil, no tenía que comer, la vengo peleando mucho hace diez años. Los sueños se cumplen, hay que seguir adelante", gritó triunfal, micrófono en mano, en medio del octágono en agradecimiento a los 10.245 fanáticos que lo alentaron durante la velada.

No fue un combate fácil para Ponzinibbio (28-3, 9-2 en UFC), décimo en la categoría welter. Si bien el asedio sobre Magny (octavo en el escalafón) fue constante durante toda la pelea, la resistencia del norteamericano le permitió soportar el poder de fuego del argentino, uno de los mejores strikers de su categoría. Pese a la superioridad del anfitrión, dominante a partir de su jab, Magny respondió y le cortó el pómulo izquierdo en el segundo round y el derecho en el tercero.

Herido en la pierna derecha, el visitante intentaba sobrevivir casi sin poder pisar. Ante su evidente debilidad, el estadio estalló al unísono. "Low, low, low", vociferaban insistiendo a que lanzara más patadas hacia la tibia de su rival, en un coro inédito para el público argentino hasta hoy.

El asedio sobre Magny fue constante durante toda la pelea
El asedio sobre Magny fue constante durante toda la pelea Crédito: Santiago Filipuzzi

El trámite parecía encerrado en una misma rutina: Ponzinibbio pegaba sobre la pierna derecha, Magny caía y el argentino lo esperaba hasta que se parara porque, en secreto, ya intuía el desenlace. Entregarse a la lucha sobre la lona era darle la oportunidad de resucitar a Magny, quien convivía con el nocaut desde el primer asalto.

La definición llegó en el cuarto: un recto de derecha, como no podía ser de otra manera, desmayó a Magny. El árbitro interrumpió inmediatamente la pelea y el norteamericano recibió atención instantánea.

"Su pegada es excelente. Sea un jab o un gancho, tiene mucho poder, mucha precisión y rapidez en todos sus golpes. En cada uno de sus ataques me preguntaba de donde venían esas manos", lo elogió Magny en la conferencia de prensa posterior.

"Esta mano derecha va a noquear a todos los demás en la división. En 2019 el cinturón se viene para la Argentina", celebró Ponzinibbio, quien aún arriba del octágono reclamó por una oportunidad por el título. "Llevo siete victorias seguidas, 13 triunfos en 15 peleas, merezco una chance. Les aseguro a los argentinos que en 2019 conquistaré el cinturón y lo traeré para nuestro país", lanzó.

El asedio sobre Magny fue constante durante toda la pelea
El asedio sobre Magny fue constante durante toda la pelea Crédito: Santiago Filipuzzi

La chance podría llegarle en 2019. David Shaw, vicepresidente de UFC, lo destacó durante su conferencia de prensa que empezó a cerrar la noche, varios minutos antes de que Ponzinibbio apareciera en escena: "Sin dudas es un gran triunfo, aunque es muy difícil anticipar qué seguirá después para él. Santiago está ciertamente en la conversación, tiene mucho futuro por delante y creo que la chance por el título debe estar a pocas peleas. Su actuación es lo mejor que nos llevamos de Argentina", respondió a La Nación.

Tyron Woodley, campeón welter desde julio de 2016, es el objetivo que Ponzinibbio tiene entre ceja y ceja: "Sos un gran campeón, te respeto mucho, pero te voy a noquear y voy a sacarte el título para traerlo a la Argentina".

El asedio sobre Magny fue constante durante toda la pelea
El asedio sobre Magny fue constante durante toda la pelea Crédito: Santiago Filipuzzi

Ponzinibbio cerró el circulo, doce años después de haberse marchado de su país en busca de un futuro que no encontraba en La Plata. Con las deudas saldadas, ya trazó su próximo objetivo: ser campeón del mundo.

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