Un cálido adiós en la despedida de la leyenda

En la segunda exhibición en Tigre, Roger Federer se impuso a Del Potro; el público manifestó sin límites su admiración por el talento del suizo
Sebastián Torok
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14 de diciembre de 2012  

No podía despedirse de otro modo Roger Federer de la Argentina. Debía haber, en su adiós, tanta grandeza emocional como en su llegada y en su estadía, que los más fanáticos definirán como demasiado breve. Se sintió que el público que anoche volvió a copar el Pipa Tigre en la segunda jornada de exhibición frente al tandilense Juan Martín Del Potro, quería retenerlo un poco más. Fueron un puñado de días que quedarán para siempre en la retina de los seguidores del tenis, rematados con la espléndida muestra de calidad de un visitante ilustre, que ayer se desquitó del primer choque y se impuso al argentino por 6-4 y 7-6 (7-1). Pero, tal como se preveía, el resultado fue lo de menos y así lo entendió un público que se acercó a la zona norte de la provincia para alimentar su romance con el ídolo.

Federer se despidió de la Argentina dando muestras de un carisma único
Federer se despidió de la Argentina dando muestras de un carisma único Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Antes de la gran fiesta, sabedores de que Roger se metería de lleno en el partido, todos quisieron testimoniarle su afecto y admiración. La de los más notables deportistas argentinos llegó en forma de una enorme pantalla de video, a través de la cual Luciana Aymar, Emanuel Ginóbili, Diego Maradona y Agustín Pichot le dieron la bienvenida y le desearon suerte, al igual que a Delpo.

Acompañado por una violinista y un acordeonista, Cacho Castaña interpretó otra vez el himno nacional que le dio paso a un set de tango protagonizado por Valeria Archimó y el bailarín clásico Iñaki Urlezaga. Después, sí, la fiesta del tenis con su máximo cultor. Y los aplausos y las banderas agitadas para que el suizo las divise. "Barrilete cósmico", rezaba una de ellas, con la ilusión de que el destinatario la vea.

Los problemas del desbande de parte de una tribuna de anteanoche, ese fastidio por la demora de la primera jornada y alguna que otra incomodidad más leve, parecían quedar definitivamente en el olvido. Hasta ello fue capaz de archivar para siempre la presencia de Federer.

El cotejo fue mucho más "profesional" que el del primer día, jugado con más intensidad, mas a full y tuvo varios puntos de contacto (por la fuerza de las acciones) con cualquier enfrentamiento del circuito. El nivel de ese juego levantó a la gente, que se deleitó con los homenajes que el suizo le realizó a algunos de sus antecesores, como cuando ensayó la "gran Willy", pasándose la raqueta entre las piernas y de espaldas a su oponente, o ese plástico salto para los violentos smashes decisivos que caracterizaron las épocas doradas de Pete Sampras.

"¡Olé olé olé... Roger, Roger!", surgió espontáneo una y mil veces aunque de tanto en tanto el cántico mutaba su párrafo final por el de "Delpo, Delpo", en connivencia con el rival de fuste que tuvo el suizo, quien ayer desplegó toda su elegancia y tiros ganadores para quebrar al local en dos sets.

El público captó la propuesta. Un poco de show, claro, como en toda exhibición, pero mucho de buen juego y puntos fabulosos. Desde el clásico "humille, maestro" hasta el irónico "¡burro!" cuando se les acababan los adjetivos, pasando por el excesivo "Roger, te quiero más que a mi vieja", todos los gritos imaginables desfilaron desde las tribunas hacia la cancha. Todo engalanó, todo ayudó a hacer más grande la fiesta.

Cuando se definió la victoria relativamente cómoda del visitante, la gente se puso de pie para prolongar el aplauso. Aún dentro de su cansancio, Federer no dejó de sonreir, atender las requisitorias del público con autógrafos o lanzando sus muñequeras a la multitud, trofeo preciado que se disputaron varios fanáticos como la última porción de una torta. Es que eso fue el punto del tie-break que resolvió la Copa Claro Nokia: la frutilla del postre después de días de demasiada agitación. Roger Federer en la Argentina fue un suceso que traspasó las barreras del tenis y como tal se lo vivió.

El aplauso del N° 2 del mundo con su raqueta y una mano para la gente conmovió por la frescura del intérprete. Su pulso firme dejó el país; todos esperan, que de un modo u otro, apenas haya sido la primera de muchas visitas más.

Esta vez fue de Willy

En el partido que abrió la jornada, Guillermo Vilas se tomó desquite de José luis Clerc (le había ganado anteayer) y lo batió por 7-5 en el único set del que constó el match. Al final, las leyendas se abrazaron muy afectuosamente.

Marín, entre la desmentida y los psicólogos

Guillermo Marín, presidente de Imagen Deportiva, dio su punto de vista sobre el incidente de anteanoche, cuando cedió un tablón de la tribuna. "En realidad, no cedió ninguna estructura", se defendió. "Fue la sensación de la gente por el movimiento de los tablones, algo como lo que ocurre en la cancha de Ferro", explicó, si bien muchas personas confirmaron la caída. "Cuando me avisaron del incidente, llamé a Defensa Civil y hoy (por ayer), desde las 8, hay gente reforzando esos lugares, más 60 personas que actuarán como psicólogos para asistir a quien lo necesite", agregó.

Autógrafos hasta... las 4 de la madrugada

"Este muchacho es un fenómeno, nunca vi nada igual. La sencillez que tiene es maravillosa", dijo José Luis Clerc. "Luego de la primera exhibición, Federer volvió tarde, cansado. Como vio que había gente, bajó a cenar a las 2 de la mañana. Se sumaron Gabriela Sabatini y Paola Suárez. Yo estaba con unos amigos y me fui. Después, Paola me contó que se quedaron charlando hasta las 4. Y que todavía había gente en la puerta. Entonces, Roger, antes de irse a dormir salió a firmar autógrafos. ¡A esa hora! Tiene magia y una calidad humana fuera de lo común", explicó Batata Clerc.

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