Un carasucia a la medida de Boca

Christian Leblebidjian
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24 de marzo de 2000  

Explosión en la Bombonera. Grito de gol en el equipo de Carlos Bianchi. Perfume de goleada ante Blooming. Despegue en la Copa Libertadores. En medio de todo esto, un tal Alfredo David Moreno se lleva todos los elogios de la noche. Cinco estocadas del Negro en la victoria de Boca ante Blooming por 6-1 alcanzaron para que el hincha se ilusione en presente y en futuro. A ellos, de los hinchas se habla, está claro que no les importa pedir "paciencia" por el santiagueño y contener su desahogo. Los casi 30.000 hinchas se fueron de la cancha festejando y revoleando sus camisetas por encima de sus cabezas. Y aunque se rompieron las manos despidiendo al pibe de 20 años, está claro que en el próximo partido le pedirán más, sin importar lo que sucedió anteanoche.

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¿Para tanto fue la producción de Moreno? ¿Es el nuevo Palermo? ¿Se formó una nueva pareja con Guillermo Barros Schelotto? No es fácil encontrar el equilibrio, pero más allá de la opinión del hincha, todos buscan aproximarse lo más posible a eso. Desde Bianchi y sus compañeros, pasando por su entorno -su familia, sus amigos, su novia, su representante- y hasta el mismo Moreno saben que la mejor fórmula para mantener el éxito es no marearse. Lo dijo el entrenador de Boca después de los cinco goles: "Hay que tocar el cielo, pero teniendo los pies sobre la tierra". El que conoce a Moreno sabe que es lo suficientemente inteligente como para no marearse y creerse que ya cumplió con lo realizado hasta aquí, con un total de 17 goles en 23 partidos (12 en 15 encuentros oficiales) con la camiseta azul y oro.

Volviendo al comienzo, ¿para tanto fue la producción de Moreno? Sí, no todos los días se hacen 5 goles en un solo partido. ¿Es el nuevo Palermo? No. Aún le falta mucho camino por recorrer. ¿Se formó una nueva pareja junto con Guillermo? Casi. Se entienden muy bien. Juegan más por abajo que por arriba, aunque el Mellizo recuperó el desequilibrio y Moreno demostró que también hace goles de cabeza, como ante Blooming (2), Chacarita, Argentinos y Central.

Un párrafo aparte para Guillermo Barros Schelotto: el Mellizo no estaba rindiendo en su mejor nivel, pero jugó un partido casi perfecto contra Blooming. Sólo le faltó el gol, pero fue tan solidario con sus compañeros que terminó siendo tan importante como Moreno sin haber marcado.

Por sus características, Moreno da señales de ser un carasucia a la medida de Boca. Tiene un perfil rebelde y desfachatado y eso, precisamente, es lo que le permite pasearse por la Bombonera sin ponerse colorado. Tiene sangre de potrero y un desequilibrio especial cada vez que encara a los defensores.

Antes del debut oficial en la cancha de Boca, el 26 de septiembre de 1999, ante San Lorenzo, por el Clausura, Bianchi lo confirmaba como titular en lugar de Palermo ante el asombro de todos. Esa tarde, Moreno no rindió lo esperado y el encuentro terminó 0-0. Sin embargo, el santiagueño, interiormente, sabía que su despegue, tarde o temprano, iba a llegar. Bianchi siempre lo tuvo en la mira, tanto es así que el 9 de julio de 1998, en su presentación como técnico xeneize, ante Central, Moreno estuvo sentado en el banco y jugó unos minutos en Rosario. Jorge Bernardo Griffa, la persona que lo llevó a Boca, opina de él: "Está en plena evolución. Tuvo una oportunidad y la está aprovechando".

Moreno explotó una noche de Copa Libertadores. Sabe que sólo es el comienzo de un largo camino. Seguro que él lo entendió así.

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