Un clásico que se vive en el mismo edificio

Los dos Indios Chapaleufú juegan a las 16.30 la segunda semifinal
Carlos Beer
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9 de diciembre de 2001  

La semifinal que jugarán Indios Chapaleufú (Marlboro) e Indios Chapaleufú II (AMG) para establecer el rival de La Dolfina en la definición del Argentino Abierto tiene características muy particulares. Son conocidas las historias de los lazos familiares y los grandes duelos entre estos equipos. Pero este gran clásico que se jugará hoy, en la cancha N° 1 de Palermo, a las 16.30, se palpita de una forma especial en un edificio que queda a 20 cuadras de La Catedral del polo, donde viven dos Heguy de cada equipo. Entonces, de la calle Cerviño al 3600 saldrán Alberto (h.), Bautista, Horacio e Ignacio rumbo al Campo Argentino. Sí: primos, rivales y, además... ¡Vecinos!

Allá por 1995, cuando estaba por terminarse de construir el edificio por Heguy Hnos., Pepe se mudó, recién casado. "¡No estaba ni el piso! Vivíamos mi mujer y yo y los obreros seguían trabajando en el resto del edificio", recuerda hoy el delantero de Chapaleufú II. Un año más tarde, su hermano Ignacio fue el siguiente del clan en mudarse. "Me trajo suerte: viviendo acá gané mis tres abiertos argentinos", dice Nachi, rememorando los títulos de 1996, 1999 y 2000.

Los primos llegaron después: Horacito, en 1997 y Bautista, hace dos años. Ellos tienen una costumbre distinta en los días de partido: generalmente no almuerzan en sus departamentos, sino que se van a comer a la casa de mamá Nora y desde ahí parten rumbo a la cancha. "Comemos lo que nos den", dijo cada uno por su lado, aunque el N° 1 comentó que, por lo general, suele ser bife con ensalada.

Alberto Pepe Heguy es el madrugador del cuarteto del edificio del polo: "El día de un partido importante como esta semifinal me levanto a las nueve. Pero es el mismo horario de todos los días". Claro, es el único casado... Los rojiblancos coincidieron en que se despiertan a las 11, y Nachi es el que más tarde lo hace: "A las 12.30, si suena el despertador", bromea.

Las horas previas al partido suelen ser interminables. Horacito declaró: "Con el correr de los años, es difícil medir si me pongo más o menos nervioso que antes. Pero sí, los nervios siguen estando". Los otros tres expresaron que sienten más ansiedad y deseo de que las horas vuelen para que de una vez por todas empiece el partido. En el quinto piso, Pepe enciende el televisor: "Trato de mirar cualquier partido de fútbol de Italia o España". Un piso más arriba, Horacito lo imita: "No sé a qué hora llegaré a la cancha. Dependerá de si en la televisión transmitan o no algún buen partido de fútbol. Si no, me voy a ver la semifinal de la Copa Cámara de Diputados". Bautista coincide: "Si estoy aburrido en mi casa, salgo temprano".

En el campeón argentino, Pepe será uno de los primeros de su equipo en llegar, junto con Eduardo. "Yo soy el último en llegar... ¡Pero llego seguro, ¿eh?!", advierte Nachi. Bautista, como buen delantero, también asegura que está en la pole de Chapaleufú. Horacito, a su turno, acota: "Supongo que el que primero llegará es Mariano, porque es el nuevo", y ríe con ganas.

Llega la segunda semifinal del Argentino Abierto . La del gran clásico, la de los primos (en el historial, Chapaleufú está arriba por 12 a 8), la que tendrá a los vecinos en acción. Lo bueno es que si anoche a algún integrante del edifico se le ocurrió hace una ruidosa fiesta, ninguno de los dos conjuntos se podrá quejar: el mal dormir habrá afectado por igual al 50% de sus integrantes...

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